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[ARTÍCULO] 12 años de impunidad: Incendio en la discoteca Factory, una tragedia para la escena subterránea del Ecuador.

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Por: David Toctaguano

En una tarde lluviosa del 19 de abril de 2008, se llevaba a cabo en el sur de la ciudad de Quito, el festival “Encuentro Gótico: Ultratumba 2008” cuando de manera repentina se produjo un incendio dentro de las instalaciones donde se desarrollaba el evento. Como resultado del siniestro resultaron 19 personas fallecidas. Una de las principales causas para que haya ocurrido una tragedia de tremenda magnitud fueron las seguridades mínimas que presentaba el lugar para la realización de este tipo de eventos, la famosa discoteca Factory, nombre con el que también se conocería en adelante a este episodio. Un lugar que era solo una especie de bodega de una antigua empresa, que se acondicionaba para la realización de eventos musicales. Se cumplen 12 años de la tragedia ocurrida por el incendio en la discoteca Factory, sin que hasta ahora exista un alguien como responsable de lo sucedido y que pueda responder por los daños ante las familias damnificadas.

Aquel fue un acontecimiento que no solo conmocionó y lleno de tristeza a quienes se autodefinen como rockeros y rockeras, sino también al resto de la opinión pública. Sin embargo, existieron también ciertos medios de comunicación que aprovecharon la coyuntura en aquel momento y decidieron explorar con amarillismo y formar un show mediático que cuestionaba las formas que rodeaban la identidad que se construía alrededor del rock y sus diferentes sub-géneros, incluso en ocasiones llevarlo hasta un punto cómico. Un momento en el que también afloraron con más fuerza los prejuicios sociales que estigmatizaban este estilo de vida. Lo que finalmente solo demostraba la exclusión social en contra de expresiones culturales diferentes que se mantienen hasta ahora. Algo que no permitió visibilizar el verdadero problema que pudo evitar un infortunio como este, y que se consistía en la falta de garantías para la realización de eventos artísticos, y el derecho a tener los espacios adecuados para los mismos.

En la discoteca Factory se realizaban constantemente eventos de este tipo con agrupaciones nacionales e internacionales, y nunca había sido clausurado o laguna llamada de atención por parte de las autoridades. Es así que el Municipio de Quito, fue uno de los primeros actores en cuestionamiento debido a que a pesar dicho lugar no contaba con instalaciones adecuadas, contaba con un permiso de funcionamiento, a pesar de no contar con un uso de suelo. Existían irregularidades en cómo se repartían los permisos de funcionamiento. En ese sentido, los afectados del hecho decidieron iniciar un proceso en contra de varios funcionarios del Municipio, como concejales, quienes otorgaron el permiso al establecimiento. A pesar de la organización y creación de veedurías y fundaciones que forjaron varios de los amigos y familiares, la tragedia de a poco comenzó a caer en el olvido y ha quedado solo como un antecedente triste que se conmemora anualmente por medio de un concierto. Desde el marco judicial nunca se obtuvieron los resultados esperados, solo dos personas detenidas con sentencia de dos años cuyos casos prescribieron y por ello nunca estuvieron en prisión. El Municipio o alguna de sus autoridades, en la administración de Paco Moncayo, jamás obtuvieron alguna sanción de responsabilidad por parte de la Fiscalía.

Solo ha quedado el “Parque de las Diversidades” que se construyó en el lugar del siniestro como recompensa según el Municipio, para que se realicen eventos que visibilicen las diferentes expresiones culturales y artísticas. Sin embrago, actualmente son pocos los espacios que cuentan con las garantías suficientes para la realización de eventos, y muchos aún deben manejarse desde la clandestina. Lo que trajo consigo Factory fue también que desde el Municipio se creara un fuerte proceso burocrático y económico para la obtención de un permiso para realizar cualquier evento artístico, lo cual termina siendo un obstáculo más para obtener espacios. Entre la impunidad, los prejuicios sociales y la burocracia que se impone desde las autoridades, la muerte de 19 personas que decidieron acudir a un evento del cual querían disfrutar, el caso de la Factory se aleja de la memoria colectiva y paulatinamente queda en el olvida sin dejar una lección acerca de lo que puede generar la discriminación a una expresión diferente y la sentencia de algún responsable o responsables que se hagan cargo de lo sucedido.

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