[Italia] Amnistía y libertad por tod@s l@s compañer@s en las cárceles de Estado

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El 12 de enero Cesare Battisti, ex miembro de los Proletari Armati per il Comunismo (Proletarios Armados por el Comunismo), fue extraditado de Bolivia y puesto en aislamiento en una cárcel de máxima seguridad en Italia. Cesare Battisti está acusado por cuatros homicidios ocurridos en los años ’70 en Italia. A pesar de las evidentes irregularidades de procesos llevados a cabo a través de leyes fascistas introducidas para enfrentar la lucha revolucionaria de esos años (está acusado por las declaraciones de un infame, sapo, de su grupo, pero en un contexto de tortura sistemática por la cual a otro infame del mismo grupo sacaron una acusa que se comprobó ser completamente falsa, y en un contexto de compraventa de años de cárceles a través de la traición), lo que es importante resaltar no es su posible inocencia, sino la insensatez de la venganza del Estado a un perseguido político de un conflicto armado que se acabo hace mas de 30 años. En Italia entre el final de los años 60 y la mitad de los años 80 tuvo lugar una guerra civil a baja intensidad, con más de cuarenta grupos armados revolucionarios y miles de presos políticos. Este conflicto nunca fue reconocido por el Estado, a pesar de las estrategias de guerra que actuó, para no reconocer legitimidad política a la contraparte. Por esta razón por ejemplo sus mismos compañeros de partido dejaron morir el presidente de la Democrazia Cristiana (el partido de Gobierno por 40 años en Italia) Aldo Moro, secuestrado por meses por las Brigadas Rojas. Battisti hacia parte del universo de los grupos armados que salieron de la Autonomía Obrera, los cuales intentaban de modificar las correlaciones de fuerzas en los territorios urbanos locales a favor de las clases subalternas, a través de varias acciones, como expropiaciones proletarias, acciones punitivas contra los padrones y el trabajo irregular. No tenían el propósito de la formación de un Partito Comunista y se distanciaban mucho de las Brigadas Rojas en su proyecto político.
A pesar de las evaluaciones políticas que se pueden hacer sobre los Proletari Armati per il Comunismo, cabe resaltar que fueron parte de un conflicto armado que fue acabado hace mas de 30 años por el Estado a través de una estrategia conjunta con los Estados Unidos y las ratas fascistas locales, que ha incluido entre otras cosas bombas de Estados en lugares públicos cuales Estaciones de Ferrocarril y Plazas, tortura, asesinado selectivo, introducción de la heroína en los movimientos. Nunca hubo una negociación entre partes y aun hoy tenemos varios compañeros que siguen siendo presos políticos en las cárceles italianas, afuera de cualquier lógica. Battisti fue de los compañeros que lograron refugiarse en otros países, la mayorías en Francia gracias a la llamada “doctrina Mitterrand” otros en Latinoamérica. Pero después de su captura parece que la venganza del Estado no se apaciguó, y el 24 de genero el Presidente de la Republica Mattarella en un discurso a la conmemoración de la muerte de Guido Rossa, afirmo la necesidad de perseguir a todos los refugiados políticos de los ’70 que aún están afuera del país, pidiendo extradiciones a los países que los alojan. Y la ocasión no es casual, Guido Rossa fue un sindicalista de la CGIL, el sindicado colaboracionista mas fuerte del país, que fue matado por las Brigadas Rojas porque denunció a un integrante del grupo que hacia propaganda en una oficina. A pesar que era un infame, las Brigadas Rojas solo querían herirlo y su asesinado fue reconocido como un grave error de la organización, porque iba a dividir la unidad de clase de los obreros entre los cuales tenían un fuerte apoyo (era un sindicalista del sindicado cercano al Partido Comunista, a pesar que el Partido después de la Resistencia armada que echó los fascistas del país en el 1945 había tomado una ruta reformista y de hecho fue uno de los enemigos del movimiento revolucionario).  Frente a la venganza política del Estado y el tentativo de enterrar el asalto revolucionario de esta época, es necesaria la respuesta firme de los compañeros y la reivindicación de una amnistía no solamente por los compañeros de una estación que terminó, sino de todos los reatos políticos y sociales de los compañeros que hoy siguen luchando por acabar con la opresión capitalista. En cuanto a la total impunidad del Estado asesino ya sabemos que el Estado no procesa a si mismo y que va a tocar a nosotros la tarea. Lo último que cabe resaltar es el rol del Presidente Evo Morales, que entregó el compañero sin ninguna resistencia, a pesar de la solicitud oficial de asilo político a la Comisión Nacional del Refugiado y de las leyes internacionales sobre la extradición que habrían permitido de rechazar las demandas de Italia y Brasil. No hay justificación posible sobre esta responsabilidad del Gobierno progresista boliviano.

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