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[VIDEOFORO] CONVERSATORIO VIRTUAL: REPRESIÓN SISTEMÁTICA Y DECRETO 179

En este espacio buscamos reflexionar sobre la sistemática represión y los efectos de la cuarentena imposta por el capitalismo colonial y patriarcal en la lucha de los pueblos y la protesta social.

Participan:

▶️ Alejandra Santillana Ortiz
Parlamento Plurinacional y Popular de Mujeres y Organizaciones Feministas

▶️ Kevin Chasi
Transformación Universitaria – UCE

▶️ Holger Valdéz
Acción Antifascista Ecuador

▶️ Freddy Carrión
Defensoría del Pueblo de Ecuador – DPE

Moderado y transmitido:

Cadena de Medios Independientes-Ecuador

▶️Indymedia Ecuador – Centro de Medios Independientes
▶️Revista Rupturas
▶️Ecuador Today

Quienes resistimos, aspiramos construir herramientas teóricas y prácticas para transformar las situaciones de control, militarización, injusticia, opresión y destrucción a la que nos orilla el neoliberalismo mundial.

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Coronavirus, sedentarismo y biopolítica (Tercera Entrega) Las posibilidades de mundo después del simulacro apocalíptico

Por : Enl4 Cyb3r

Biopolítica y discurso médico

El crecimiento poblacional, la acuciante demanda de mano de obra y la necesidad de generar subjetividades dóciles y productivas, desembocó en la aparición de un sinnúmero de conocimientos al servicio de la gestión y administración del cuerpo y la vida. No solo basta con la existencia de personas dispuestas a vender su fuerza de trabajo, sino que estas tienen que ser lo suficientemente productivas para realizar la tarea sobre-especializada, y muchas de las veces insignificante, que le es asignada. Sin embargo, nuestro cuerpo es limitado: se enferma, envejece, se atrofia y perece.

Emerge un sistema de cuidado, ligado a la medicina y a los hospitales, cuya función es garantizar la salud y la vida de los engranajes-proletarios, que son parte esencial del funcionamiento de la gran máquina. Esto, sin embargo, es insuficiente. El cuerpo, pese a la medicina, fenece. La vida útil de las personas no es ilimitada, por lo que se necesita de cuerpos-fábricas para garantizar la reproducción constante de los cuerpos-engranajes, que reemplazarán las piezas que en algún momento dejarán de ser funcionales.

Debido al hacinamiento cada vez más constante, producto de la extensión artificial de la vida y del nacimiento cada vez más incesante de personas, se torna necesario el diseño de técnicas y conocimientos ligados al control poblacional. Nacen las ciencias sociales relacionadas al control y administración del cuerpo social: antropología, sociología y economía.

La biopolítica no es más que la forma en la que ha mutado el poder dentro de la sociedad capitalista, donde la administración y gestión de la vida, tanto humana como no humana, pasa a tener un papel fundamental.

Dentro de este proceso, muchos conocimientos cobran relevancia, sin embargo el discurso médico adquiere una gran importancia. No solo por ser un expresión de nuestro profundo miedo a la muerte, sino porque las enfermedades, cada vez más extendidas en la sociedad capitalista, inciden de forma directa dentro de la esfera de la política y en la forma de cómo habitamos el mundo.

 

Con el nacimiento del discurso médico aparecen los especialistas de la salud. De pronto, la gestión de la salud dejó de ser parte del control de los grupos humanos y pasó a ser el monopolio de los hospitales, centros médicos y farmacéuticas. La enfermedad se empezó a tratar en base a la lógica del encierro. No es casualidad que la cárcel, las escuelas y los hospitales hayan surgido en la misma época. Las tres instituciones no son más que el estandarte de la pérdida de nuestra autonomía y parte del nacimiento de la bio-política.

La medicina alópata, cuya preocupación gira alrededor de la sanación del síntoma, pero no de la cura de la enfermedad, se consolidó como la forma hegemónica de gestionar la salud. Todos los conocimientos médicos antiguos ligados a la prevención de enfermedades, se dejan de lado y se pone a la medicina al servicio de las leyes del mercado. El cuerpo y todos sus entramados son estudiados de forma cada vez más incesante. Aunque la enfermedad preocupa, debido a que mata a los cuerpos-engranajes, se aprovecha como una situación más, para acumular capital. Sin enfermos no hay medicinas y sin medicinas no hay emporios farmacéuticos. La salud, gestionada por empresas y corporaciones como el Estado, se vuelve una necesidad en este mundo cada vez más habitado y des-territorializado, pero también cada vez más propenso a las enfermedades virales y pandemias.

Pese a ello, su funcionamiento no es equitativo. No todos los cuerpos-engranajes tienen el mismo valor y por ende, no todas las enfermedades se tratan con la misma urgencia y necesidad. Por esta razón, las enfermedades empiezan a ser preocupantes cuando afectan a los engranajes que ocupan las capas más altas de la sociedad.

A los proletarios, en cambio, nos obligan a vivir en mundo que fomenta la enfermedad, pero nos niegan las posibilidades de sanar. O nos dan paracetamol, para erradicar por un momento el malestar.

 

 Las dos respuestas del Estado ante la crisis sanitaria

Dijimos anteriormente que las enfermedades, y el discurso médico asociada a ellas, inciden de manera directa en la forma de cómo se lleva a cabo el control y administración de las poblaciones. La pandemia, la enfermedad y la inminente muerte que esta conlleva, permiten justificar medidas que en situaciones de normalidad-democrática, serían inaceptables. Sin embargo, las respuestas de los Estado-nación frente a esta crisis, no son similares. Podemos decir que existen dos medidas que se han adoptado de manera generalizada, ambas igual de nocivas. A la primera la denominaremos la comunitaria-autoritaria, donde se restringen las libertades individuales y colectivas en nombre de la salud comunitaria. La segunda es la liberal-económica que, haciendo caso omiso a las recomendaciones de organismos especializados en salud pública, ponen en riesgo a grandes sectores de la población al negar la peligrosidad del covid-19 dentro de la salud humana, todo esto en nombre de otra entelequia, llamada economía. La primera mata las libertades en nombre del colectivo. Colectivo que solo importa debido a que es una enfermedad que ha afectado mayormente a los ricos. La segunda mata a los cuerpos en nombre de las libertades, ya que al ser indiferente ante la vida humana, antepone a la economía y al mercado como instancias más importantes que la vida misma.

En la actualidad, la mayoría de territorios nos encontramos bajo una dictadura sanitaria, siguiendo el modelo comunitario-autoritario, donde se restringen derechos de forma arbitraria y se incrementan los tratos humanos y degradantes, por parte de las fuerzas represivas del Estado, contra amplios sectores de la población. Pese a ello, estas restricciones a la libertad y dignidad, son vistas como positivas por gran parte de la población. No solo toleran el control y el abuso, sino que lo exigen, todo esto en nombre de la salud pública.

 

TIC´s, Medicina, transhumanismo y la superación de la vida orgánica

 

Las tecnologías de la información y comunicación, más conocidas como TIC´S, han cambiado al mundo radicalmente desde su aparición con las primeras computadoras en el mercado, que fueron evolucionando hasta llegar a convertirse en los smarphones que en la actualidad usamos y que nos son tan indispensables en nuestro día a día. No solo han influenciado en las relaciones cotidianas que tenemos con los otros, sino también en las estructuras macro de la sociedad como las formas de hacer política y curar a los enfermos. Los políticos hacen uso de redes sociales para influenciar en la opinión pública y conseguir votos y aprobación. Las universidades cada vez más ofrecen cursos online para que te puedas educar desde casa. La medicina experimenta de forma incesante con las posibilidades que abre el uso de la nanotecnología digital en el tratamiento de enfermedades. Y este es precisamente el punto que nos interesa analizar.

Los chips implantados en cuerpos humanos para realizar controles médicos, cada vez más son aceptados dentro de la población. En el 2004 en Estados Unidos se implantó el primer chip en humanos con fines médicos que se denominó verichip. En la actualidad existe todo un movimiento que fomenta la utilización de gadgets tecnológicos dentro del cuerpo humano para potenciar sus capacidades biológicas. Las personas vinculadas al bio-hacking apuntan hacia ello, muchos de los cuales se hacen las modificaciones por sí mismos. Sin embargo, no son los únicos que fomentan la modificación del cuerpo ya que, por ejemplo, “Expertos en nanotecnología desarrollan un sistema inmune biónico compuesto de millones de nanorrobots, que habitarían en nuestro cuerpo, abrirían vasos sanguíneos bloqueados, combatirían virus y bacterias, eliminarían células cancerosas e incluso invertirían los procesos de envejecimiento”[1]

Por ello, no debe de sorprendernos que empresas vinculadas a las tecnologías de la comunicación, como Alphabet inc., cuya principal filial es Google, tengan inversiones en la industria médica relacionada a la biotecnología, tales como Calico. Esta es una empresa afiliada a Alphabet inc., que tiene literalmente como objetivo “combatir el envejecimiento y las enfermedades asociadas.”[2] Aunque no hay mucha información sobre las investigaciones que se llevan a cabo dentro de esta corporación, podemos intuir que se utilizan los últimos avances de la nanotecnología digital para poder cumplir con estos objetivos.

Todo esto solo es la manifestación de una filosofía profunda, pero poco conocida, que se viene gestando dentro de las élites vinculadas a la industria de las tecnologías de la comunicación: El transhumanismo. Este pensamiento/práctica busca la superación de la humanidad a través de su fusión con la tecnología. Sin embargo su utopía no es del tipo ciborg, sino más bien posthumanista, ya que en última instancia anhelan un mundo en el que el cuerpo, como paradigma de vida, ha sido superado y con ello el ser humano como organismo vivo.

Para la razón instrumental pura, el cuerpo siempre ha sido un desafío. Esta quiere la inmortalidad, pero el cuerpo fenece y fallece. Esta busca la productividad infinita, pero el cuerpo desea, se cansa, sueña y caga. Todas aquellas manifestaciones de la condición humana, y por ende de nuestra corporalidad, son vistas con desprecio por este tipo de racionalidad. Para el posthumanismo, que es la máxima expresión de la razón instrumental y por ende del capitalismo post-industrial, el cuerpo no es más que un cúmulo de pus y sangre innecesario, que puede y debe ser superado. Pero esa superación no es inmediata, pasa por etapas. La primera de ellas no es más que su aceptación generalizada.

En 1998 los filósofos utilitaristas (no en sentido peyorativo, sino defensores de la filosofía política y moral utilitaria) Nick Boston y David Pearce fundaron la Asociación Mundial Transhumanista en cuyo manifiesto declararon lo siguiente:

 

  1. En el futuro, la humanidad cambiará de forma radical por causa de la tecnología. Prevemos la viabilidad de rediseñar la condición humana, incluyendo parámetros tales como lo inevitable del envejecimiento, las limitaciones de los intelectos humanos y artificiales, la psicología indeseable, el sufrimiento, y nuestro confinamiento al planeta Tierra.
  2. La investigación sistemática debe enfocarse en entender esos desarrollos venideros y sus consecuencias a largo plazo.
  3. Los transhumanistas creemos que siendo generalmente receptivos y aceptando las nuevas tecnologías, tendremos una mayor probabilidad de utilizarlas para nuestro provecho que si intentamos condenarlas o prohibirlas.
  4. Los transhumanistas defienden el derecho moral de aquellos que deseen utilizar la tecnología para ampliar sus capacidades mentales y físicas y para mejorar su control sobre sus propias vidas. Buscamos crecimiento personal más allá de nuestras actuales limitaciones biológicas.
  5. De cara al futuro, es obligatorio tener en cuenta la posibilidad de un progreso tecnológico dramático. Sería trágico si no se materializaran los potenciales beneficios a causa de una tecnofobia injustificada y prohibiciones innecesarias. Por otra parte, también sería trágico que se extinguiera la vida inteligente a causa de algún desastre o guerra ocasionados por las tecnologías avanzadas.
  6. Necesitamos crear foros donde la gente pueda debatir racionalmente qué debe hacerse, y un orden social en el que las decisiones serias puedan llevarse a cabo.
  7. El transhumanismo defiende el bienestar de toda conciencia (sea en intelectos artificiales, humanos, animales no humanos, o posibles especies extraterrestres) y abarca muchos principios del humanismo laico moderno. El transhumanismo no apoya a ningún grupo o plataforma política determinada.[3]

 

Por otro lado, conjuntamente con el surgimiento de esta filosofía dentro de las élites globales, surge su vulgarización y difusión a través de la industria cultural de masas. No por nada, muchas de las series y películas que hemos visto en los últimos años, tienen que ver con escenarios en el que ser humano se ve expuesto a una situación de inminente de catástrofe. Estos escenarios apocalípticos, en donde nos vemos expuestos a situaciones extremas, generan ansiedad, miedo, frustración, sobre todo cuando en el mundo real se presentan escenarios similares a los propuestos en las narrativas distópicas de nuestras series favoritas. Estas ideas y proyecciones difundidas masivamente por la industria cultural, generan de alguna u otra forma un desprecio hacia al cuerpo y hacia muerte. ¿Y si fuéramos inmortales? Se vuelve una pregunta recurrente. El viejo anhelo de la humanidad por la inmortalidad se vuelve cada vez más una realidad, pero para llegar a ello, tendremos que renunciar a nuestra corporalidad, que está destinada a convertirse en comida de larvas y gusanos.

A raíz de la aparición del covid-19, los medios de comunicación han construido una simulación apocalíptica. Calles completamente vacíos, supermercados repletos con gente peleando por el último trozo de papel higiénico, economías que cada vez se van convirtiendo en economías de guerra. Todo aquello, crea las condiciones perfectas para justificar las investigaciones destinadas a la materialización de la vida transhumana. Por ejemplo, a raíz de la aparición del coronavirus covid-19, muchos científicos hablan de acelerar las investigaciones del uso de la herramienta tecno-médica denominada CRISPR (en inglés Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, en español «repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas« ), que se utiliza para modificar las moléculas de ADN y ARN para provocar cambios significativos en el genoma de los animales, donde se incluye a la especie humana, para evitar enfermedades ocasionadas por virus y bacterias y mejorar las limitaciones genéticas de nuestro propio código. Tal y como lo manifestó un corresponsal del Wall Street Journal: “(…) Ya se están desarrollando herramientas CRISPR que detectarán el virus y, con el tiempo, lo evitarán. Pero en una forma más amplia, el coronavirus centrará la atención de una nueva generación de científicos e innovadores. Así como la revolución digital impulsó la innovación en la última mitad del siglo XX, la revolución biotecnológica impulsará la primera mitad del siglo XXI. Los niños que estudian codificación digital serán superados por aquellos que estudian el código de la vida.” [4]

 

Esto no quiere decir que el acceso a estas técnicas de modificación y transmutación genética, serán accesibles para todas las personas. Solo unos pocos tendrán la posibilidad de inducir su evolución hacia la vida inorgánica, cuyo máximo exponente es la Inteligencia Artificial. Consciencia, que cada vez más está presente en nuestras vidas. Organizando nuestros calendarios, aprendiendo nuestras tipografías. Cada clic y cada like alimentan más a esta forma de comprensión del mundo, que se plantea y se erige como nuestra superación y trascendencia.

 

El escenario que planteamos es solo una de las posibilidades de las muchas que existen dentro del devenir histórico. Empero es una posibilidad latente, que está presente y que cada vez más obtiene los insumos, tanto materiales como psicológicos, para poder materializarse. Empero, otras posibilidades también nos esperan y quizás se materialicen en otros universos y no en el nuestro. Sin embargo, no por eso tenemos que vernos derrotados. Hoy el cuerpo se abre más que nunca como un territorio de lucha. La lucha por la autonomía, por la vida en su dimensión orgánica y por el advenimiento de la anarquía.

 

[1] Harari Yuval, N. De animales a dioses. Breve historia de la humanidad. Pág. 1064. Versión electrónica extraída de: http://biologia.utalca.cl/wp-content/uploads/2018/01/De-Animales-a-Dioses.pdf

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Calico_(empresa)

[3] Declaración de la Asociación Mundial Transhumanista. en  transhumanismo.org

[4] El covid-19 acelera la carrera por dominar la biotecnología (CRISPR-Cas9), fecha de publicación: 29/03/2020. Extraído de https://urgente24.com/medios/exclusivo-24/el-covid-19-acelera-la-carrera-por-dominar-la-biotecnologia-crispr-cas9.

 

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[DIFUSIÓN] Convocatoria Nacional: Antología de textos digitales en tiempos de pandemia y encierro.

Hacemos eco de esta iniciativa local para romper el aislamiento a través de la palabra escrita, impulsamos el trabajo de Kikuyo Editorial un espacio autónomo que se desenvuelve en la capital, cuyo trabajo debe ser revisado por todxs.

La información de los parámetros del envío se encuentran en la imagen que adjuntamos al fondo, recuerden que solo podrán enviar hasta el 5 de abril de 2020.

Compartimos el mensaje que  Kikuyo Editorial publicó en su plataforma de Facebook.

«el tema es Pandemia y Encierro. Puedes escribir en formato crónica, cuento, ensayo, carta, poesía. A libre elección. La intención es reflexionar críticamente sobre lo que nos está pasando.
Al cruzar distintas narrativas, pero de eso ya nos encargamos nosotrxs.
Tú sólo mándanos tu texto hasta el 5 de abril.

Una vez cerrada la convocatoria, elegiremos los textos que serán publicados. Anunciaremos todo por redes.

El derecho de autoría es absoluto hacia el creador de cada obra.

Saludos!!»

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[ARTÍCULO] Coronavirus, sedentarismo y biopolítica (Segunda Entrega) Las posibilidades de mundo después del simulacro apocalíptico. 

Coronavirus, sedentarismo y biopolítica. Las posibilidades de mundo después del simulacro apocalíptico. 

Por : Enl4 Cyb3r

[SEGUNDA ENTREGA]

Capitalismos, pandemias y crisis

El capitalismo como modo de producción histórico y culmine del proceso civilizatorio, iniciado con las primeras sociedades humanas sedentarias, tiene una dimensión material y otra subjetiva. La dimensión material está compuesta por todos aquellos elementos que inciden de forma directa dentro del mundo: las relaciones sociales, el nivel de productividad o fuerzas productivas, las formas de distribución de la riqueza, etc. La dimensión subjetiva es la forma de cómo esta lógica construye y moldea nuestra subjetividad, siendo la razón instrumental la que posibilita el acoplamiento psíquico a todo este proceso. Las cosas se miran en función de su utilidad, por lo que pierden su valor en la medida en que ya no responden a las necesidades de la acumulación de capital. La cosificación del otro, visto como un mero objeto que puede ser desechable e intercambiable, coloniza todos los aspectos de la vida. El amor, el erotismo, el trabajo, la gestión de nuestro tiempo, todo se nutre de la lógica del intercambio y la acumulación. Estos dos aspectos del capitalismo permean todas las estructuras y relaciones que se configuran en su seno.

Una vez dicho esto, procederemos a analizar los elementos mencionados en la primera parte de este artículo.

La urbe-ciudad y la atiborrada humanidad

En la sociedad capitalista, el proceso de aglutinación poblacional se lleva a cabo dentro de la urbe-ciudad.  Aquel cúmulo de rascacielos, pasos constantes y frenéticos, paisajes grises, miradas furtivas y falsas sonrisas. Donde se vive la invertida vida y se nos condena a la rutina. Donde todo está organizado en horarios, detallado en agendas y calendarios; regulado por leyes y decretos; y vigilado y resguardado por pacos y milicos. Es el espacio donde ocurre el encuentro más importante del capitalismo: el intercambio.

Debido a que la urbe es el territorio donde existen más oportunidades para acumular y ser parte del reparto, aunque ese reparto mucha de las veces consiste en simples migajas, se constituye como el lugar más cotizado para habitar. Es el espacio donde se llevan a cabo las grandes transacciones comerciales y lo acuerdos políticos más significativos. Sin embargo, la urbe no existe por sí misma. Necesita de recursos exógenos para poder funcionar. Y cada vez más los territorios son depredados para hacer eco a esta necesidad. La urbe más atiborrada y la selva más destrozada. Las dos caras del mismo movimiento. Sin embargo, la urbe-ciudad tiene un plus que le permite aglutinar una mayor cantidad de personas que sus antecesoras: la biopolítica, sobre este tema volveremos más adelante.

Se cree que en el año 1000 la población humana era aproximadamente de 255 millones de habitantes hoy en día somos 7 billones aproximadamente. Es decir, en el transcurrir de un milenio la población humana se multiplicó por 28. Todo esto cortesía de la medicina.

Domesticación

La domesticación es un proceso mediante el cual la población de una especie, que puede ser animal o vegetal, se adapta artificialmente a las necesidades de otra, lo que provoca la modificación morfológica, genética y conductual de la especie domesticada. Este proceso se lleva a cabo mediante la selección artificial de los individuos de la especie domesticada que más se ajustan a las necesidades humanas. Las características específicas de este proceso dependen de la función y relación que la especie domesticada tiene con los humanxs. En los animales de convivencia como perros y gatos, prevalecen características morfológicas ligadas a la ternura. Mientras que en animales de consumo, como cerdos y aves, predominan características conductuales ligadas a la docilidad. En todo caso, la domesticación al ser un proceso artificial, ligado a la satisfacción de las necesidades de una de las especies, aunque a veces ese beneficio puede ser mutuo (como en el caso de la relación entre humano-perrx), pone en evidencia el origen de la razón instrumental, a través de la cosificación del otrx. El animal deja de ser sagrado y se convierte en un bien que puede ser explotado en base a las leyes del mercado. Pese a que la domesticación es un proceso que se consolida con el advenimiento de las primeras sociedades sedentarias, en el capitalismo adquiere dimensiones obscenas.

Millones de animales son asesinados día a día para saciar el deseo humanx de sangre y cadáveres. Sangre que ya no se consigue con sacrificio y esfuerzo, sino tras la percha de un supermercado. Según la FAO en el 2012 existían 1684 millones de cabeza de ganado, 966 millones de cerdos y 24075 millones de aves de corral[1]. Es decir, existen más animales domésticos destinados al consumo humanos que humanos en el mundo.

La práctica de la crianza y matanza de animales a escala industrial, trae consigo otros efectos igual de nocivos y despiadados. La deforestación de bosques primarios es uno de los efectos de esta práctica industrial. Debido a que cada vez se hace más acuciante producir comida para alimentar a los animales domésticos que comemos en nuestro día a día, se deforestan grandes cantidades de tierra para sembrar soya y maíz. Esto se hace a través de la tala, pero también mediante el incendio deliberado de bosque primario. Por lo que existe una relación directa entre el aumento de la producción ganadera y la proliferación de los últimos incendios en el Amazonas[2], solo para poner como ejemplo uno de los efectos no tan evidentes de la industria cárnica. Según datos otorgados por Green Peace “el sector agrícola es responsable del 24 % de las emisiones de mundiales de gases de efecto invernadero y el 14,5 % del total proceden de la ganadería (…) El 80 % de la deforestación mundial es resultado de la expansión agrícola, y la mayor parte se destina ya a alimentar animales, en lugar de a personas.” [3]  Por lo que la industrias ligadas a la domesticación, tanto de plantas como de animales, es una de las más contaminantes del mundo.

Clases sociales y patriarcado

Pese a que estos dos elementos no tienen una incidencia directa dentro de la proliferación de pandemias y enfermedades ligadas a virus y bacterias, sí configuran y condicionan los efectos que las pandemias traen consigo en la sociedad. Aun cuando son temas importantes que merecen análisis enteros y detallados, en este ensayo los abordaremos de forma breve.

El coronavirus no afecta de la misma forma a la burguesía que al proletariado. Mientras que la burguesía puede tener el privilegio de detener su tiempo productivo mientras ve sus series favoritas en Netflix y comparte con su familia, el proletariado, que muchas de las veces vive del día a día y es parte de la economía informal, no puede darse aquel lujo. Un día estancado es posiblemente dos días sin alimentar a su familia. El primero romantiza la cuarentena, el segundo la sufre día a día y es abatido por la policía. Esto es palpable en el accionar que últimamente ha tenido la Policía y las Fuerzas Armadas, donde en su afán de guardar la disciplina, han perpetuado tratos crueles e inhumanos contra el proletariado y la población más empobrecida.

El patriarcado dentro de la cuarenta forzada se manifiesta en la división de roles dentro del trabajo doméstico. Mientras el marido comenta fervientemente en las redes sociales y lee las últimas noticias sobre el avance del coronavirus, la esposa está al cuidado de sus hijos, haciendo el almuerzo y trapeando el piso. Por otro lado, muchas de mujeres, debido a que carecen de autonomía económica, se ven forzadas a convivir con sus agresores aumentando de esta forma los índices de violencia doméstica. Datos que no constarán en las estadísticas, debido a que a toda la mirada está puesta en la crisis sanitaria producto del coronavirus.

***

El capitalismo funciona en base a una lógica expansiva y depredadora. Debido a que es un sistema que tiende a la sobreproducción, cada vez más necesita de consumidores-ciudadanos, aquellos sujetos dóciles y democráticos dispuestos a gastar en todo lo que ven a su paso, obviamente siempre y cuando tengan las condiciones materiales para llevar a cabo ese despilfarro.  Por otro lado, la expansión del mercado, que necesita de materias primas y de consumidores para poder subsistir, trae consigo la progresiva destrucción de la naturaleza y de formas de vida asociadas a ella, lo que provoca que lo animales salvajes, que antaño gozaban de extensos territorios, se concentren en espacios cada vez más reducidos. El hacinamiento, por ende, se presenta en tres facetas. En la ciudad, donde la migración constante en búsqueda de supuestas oportunidades de mejorar la calidad de vida, trae consigo el aumento de la densidad demográfica. En el campo, que cada vez más se destina al monocultivo y a la ganadería, depredando bosques primarios enteros para poder cumplir con este objetivo. Y en la naturaleza, donde los animales, al contar con cada vez menos espacios y territorios, se ven obligados a vivir cada vez más juntos y amontonados.

Estas condiciones antes descritas son perfectas para la proliferación de enfermedades virales. Es por esta razón que las pandemias, al igual que las crisis, aparecen de forma cíclica. Es un problema que se quiere ocultar y se presenta como novedad, al igual que la insostenibilidad de la expansión del capital, pero que reaparece de forma periódica y recurrente. Solo pensemos en los últimos 100 años. 1918 surge el primer brote de H1N1, bautizado de forma histórica como “gripe española”, ya que España, debido a su posición neutral durante la Primera Guerra Mundial, fue el único país que dio cobertura y hablo sobre esta enfermedad. Los gobiernos de la época no aplicaron ninguna política sanitaria para prevenir la proliferación de este virus. Se estima que murieron aproximadamente 50 millones de personas en todo el mundo a causa de esta enfermedad. En 1969 apareció la gripe de Hong Kong, cuyo nombre científico es influenzavirus del tipo H2N3. Se estima que murieron aproximadamente 2 millones de personas. En 1976 aparece el primer brote de ébola, en 1982 el VIH, en el 2003 el SRAS un virus del tipo coronavirus, 2009 otra brote de H1N1, 2012 surge otro coronavirus provocando la enfermedad que se denominó Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio. Y en el 2019-2020 aparece el covid-19. Cabe mencionar que todas estas pandemias se dieron por zoonosis, es decir animales fueron los agentes vectores que transmitieron el virus a los humanos.

En el caso del covid-19, se cree que la primera especie portadora fue un pangolín, que posteriormente transmitió el virus a los murciélagos, los que su vez lo transmitieron a las serpientes. Se cavila que en Wuhan se contagiaron las primeras personas en un mercado de animales silvestres. El índice de mortalidad del coronavirus varía del 2 al 4 % de la población infectada, aunque Italia ha llegado a tener una tasa de mortalidad del 7 %. No es un virus tan mortal si se compara con sus antecesores. La gripe española tuvo una tasa de mortalidad del 20 %, mientras que la tasa de mortalidad del ébola es del 50 % de la población infectada. Pese a no ser un virus tan mortal, su nivel de virulencia es alto, es decir que se contagia con facilidad. Esto ha provocado que todos los sistemas de salud pública en el mundo se pongan en alerta y muchos de ellos han colapsado por el incremento abrupto de nuevos casos.

Lo que esto evidencia es que la sociedad capitalista no solo es una fábrica de mercancías, sino también de enfermedades. Estas, aunque pueden crearse por humanos deliberadamente, encuentran su más grande laboratorio dentro de los estrechos territorios en los que hemos sido condenados a habitar. Nuestra condena, sin embargo, no la pagamos solos, sino que hemos obligado a las otras especies del planeta a ser parte de esta distopía. Las enfermedades son parte del sistema, por lo que se manifiestan de formas cíclicas y mucha de las veces previsibles.

 

[1] http://www.fao.org/ag/againfo/themes/es/meat/backgr_sources.html

[2] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49448825

[3] https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/la-ganaderia-industrial-esta-destruyendo-el-planeta/

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[ARTÍCULO] Coronavirus, sedentarismo y biopolítica: Las posibilidades de mundo después del simulacro apocalíptico.

Coronavirus, sedentarismo y biopolítica. Las posibilidades de mundo después del simulacro apocalíptico. 

Parte #1

 Por: Enl4 Cyb3r

El presente texto es la primera parte de una reflexión más amplia sobre el impacto del coronavirus dentro de nuestra sociedad. Debido a su extensión, se publicará de forma periódica en 4 partes. Esta primera parte tratará sobre el origen y consecuencias de las enfermedades virales.

De repente todo cambió. La aparente normalidad a la que estábamos habituados, nuestros estilos de vida basados en el consumo, el trabajo desenfrenado y la vida acelerada, de pronto se vieron estancados, por una diminuta, pero relativamente mortal amenaza. Nos vimos nuevamente ante nuestra propia desnudez y vulnerabilidad. A la final, pese a que como especie hemos pretendido ser dioses y jugar con la biogenética en la búsqueda de modificar nuestro propio código, como si de (bio) hacking informático se tratara, el covid-19 – coronavirus nos enfrenta nuevamente a nuestros más profundos miedos:  la pérdida, la extinción, el cataclismo, el desabastecimiento, la crisis, la muerte.  Una profunda desesperanza y desorientación recorren nuestras existencias. ¿Cómo es que de pronto llegamos a esto?

Las cosas cambiaron tan rápido que ni si quiera nos dieron la oportunidad de acostumbrarnos. Y ahora estamos acongojados y encerrados. Sin podernos mirar a la cara para conversar y reflexionar sobre lo que pasa. Las teorías conspirativas rondan por las redes e influyen nuestras mentes. Los chinos sacaron el virus de un laboratorio, gritan algunos. No, en realidad fueron los gringos, denuncian los otros. Aunque no me cuesta creer en la posibilidad de que un virus pueda ser deliberadamente creado en un laboratorio (la industria cultural ha estado fomentando esta idea por años) y propagado con fines desconocidos, ligados a los valores del capitalismo; creo que es más plausible la hipótesis de que el virus se generó en animales silvestres, posiblemente murciélagos o pangolines,  y que, debido a la proliferación de la caza masivas de animales silvestres en China, se generaron las condiciones perfectas para la transferencia zoonótica, nombre con el que se le designa el traspaso de un virus de una especie animal a otra.

Antes de proceder con el siguiente ensayo quiero hacer una aclaración. En estas épocas de la post-verdad donde todos los discursos, incluyendo el discurso científico, son puestos en tensión y duda, siempre aparecen contra-teorías, usualmente denominadas teorías de la conspiración, que maquinan hilos aparentemente más profundos y entramados, estableciendo relaciones de causalidad que van más allá de la intuición y la evidencia. El problema de estas teorías es que, pese a que sus análisis e hipótesis se sustentan en el concepto de “evidencia” y, por ende, parten del principio en el que se fundamenta el discurso científico; las pruebas que utilizan para defender sus hipótesis se basan casi siempre en meras especulaciones y en el uso de líneas discursivas que no pueden ser probadas en base a los presupuestos (que en este caso es la noción de evidencia) de los que parten. Esto no quiere decir que crea que la ciencia es el único paradigma desde el cuál se pueda leer la realidad. Existen otras formas y perspectivas, todas igual de válidas.

El conocimiento es infinito y la reflexión a veces puede irse por caminos imbricados llenos de magia y sortilegios, pero no por ello menos válidos o verdaderos. Pese a ello, considero que no todas las lecturas de la realidad tienen el mismo valor y peso. Hay discursos más plausibles que otros y esto depende de dos factores: 1) la lógica interna de la que parte. Es decir, para que un discurso tenga valor debe responder a la estructura y axiomas sobre los cuáles se erige, por lo que una teoría contradictoria, que no llega hasta las últimas consecuencias de sus propios preceptos, es una teoría que carece de valor, y; 2) el valor ético-político que defiende. No existen teorías neutrales ni políticamente imparciales, todas responden a intereses, prejuicios y preferencias de sus autores.

Por esta última razón, esta breve reflexión, que está lejos del formalismo intelectualista de los ensayos académicos, no pretende ser una lectura objetiva de la realidad. Solo una lectura más, desde una perspectiva anárquica y por ende asociada a los valores éticos-políticos de esta ideología. Esto no atenta contra la rigurosidad intelectual ni la coherencia interna del análisis, solo pone las cartas sobre la mesa para enunciar las cosas con más transparencia.

 

Virus, pandemias y sedentarismo

No hay consenso sobre el origen de las enfermedades asociadas a microorganismos como los virus y las bacterias, sin embargo los primeros registros que se tienen sobre este tipo de enfermedades provienen de antiguos asentamientos humanos. Por ejemplo, se cree que la viruela apareció por primera vez hace 11 mil años en el noreste de África[1] y que los ratones fueron los agente vectores que propagaron la enfermedad entre los humanxs.

Pese a que existen muchos microorganismos en el ambiente y gran parte de ellos son beneficiosos para la salud humana, como los probióticos, para efectos de este análisis solo tomaremos en cuenta a los virus, que los definimos como agentes infecciosos (aún no hay consenso sobre si son organismos vivos o solo meras proteínas) microscópicos que solo logran multiplicarse y reproducirse una vez que se encuentran dentro de un organismo vivo. Los virus, debido a que las posibilidades para su existencia y reproducción dependen de su ingreso a un espécimen, proliferan con el contacto, el hacinamiento y aglutinación de animales, tanto humanos como no humanos. Es decir, mientras más juntos estamos, los territorios se vuelven más reducidos y las condiciones de contacto y hacinamiento aumentan; potenciamos los contextos para la proliferación, reproducción y mutación de estos microorganismos.

Las sociedades sedentarias generaron los escenarios perfectos para la propagación de este tipo de enfermedades.  No se tiene un registro exacto de dónde ni cuándo empezó el sedentarismo, pero se cree que fue en medio oriente hace aproximadamente 12 mil años. Antes de eso, el homo sapiens era una especie nómada, que convivía en grupo reducidos y su economía se basaba en la caza de animales y recolección de frutos.

La progresiva sedentarización de la vida, producto de la domesticación de las especies vegetales a través de la agricultura; la desaparición de las formas de vida basadas en el nomadismo y en la economía de la subsistencia y; la aparición de excedentes productivos que pudieron acumularse por ciertas capas sociales, fomentaron el surgimiento de cuatros fenómenos sociales inéditos para la época:

 

  1. El crecimiento y aglutinación de la población en territorios reducidos.
  2. La domesticación masiva de animales para consumo humano.
  3. Aparición de clases sociales.
  4. La consolidación del patriarcado

 

Desde ese momento, el devenir histórico trajo consigo muchas transformaciones. Se mejoraron las herramientas, se revolucionaron las sociedades, pero estos elementos quedaron intactos, adquiriendo nuevas formas, algunas más complejas, otras más arcaicas, pero al fin y al cabo el mismo veneno.

Debido a que nos interesa analizar el momento histórico actual y no hacer un repaso de las características de cada modo de producción histórico, nos centramos en las características y las formas que estos elementos adquieren en la sociedad capitalista.

[1] https://www.news-medical.net/health/Smallpox-History-(Spanish).aspx

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[COMUNICADO] Observaremos la audiencia evaluatoria y preparatoria de juicio del caso Ola Bini

Como plataforma de comunicación contra informativa y como espacio en pro de la defensa de los DDHH y por ende los Derechos Digitales, estaremos dentro de las 18 organizaciones internacionales llamadas para observar el procedimiento en contra del activista informático Ola Bini, quien ha estado criminalizado injustificadamente durante meses en nuestro país.

«Ola Bini es un experto informático y defensor de derechos humanos mundialmente reconocido que enfrenta un proceso político-judicial en Ecuador desde abril de 2019. Al respecto, las organizaciones de la sociedad civil ecuatoriana e internacional abajo firmantes hemos decidido acudir, en calidad de observadores, a la audiencia preparatoria y evaluatoria de juicio del próximo 5 de marzo de 2020.»

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