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JAEN DE PAKAMUROS

ALEXANDER ALBAN ALENCAR 26.02.2007 05:04
TRATA SOBRE LOS POBLADORES PRE-HISPÁNICOS DE LA PROVINCIA DE JAÉN EN CAJAMARCA ? PERU Y EL ORIGEN DEL NOMBRE PAKAMUROS.
UN TEXTO MUY IMPORTANTE PARA LOS ESTUDIOSOS DE LA HISTORIA DEL ORIENTE PERUANO Y SUR ECUATORIANO.




JAÉN DE PAKAMUROS

BREVE ENSAYO SOBRE LOS POBLADORES PREHISPÁNICOS DE LA PROVINCIA DE JAÉN EN CAJAMARCA ? PERU Y EL ORIGEN DEL NOMBRE PAKAMUROS

ALEXÁNDER ALBÁN ALÉNCAR

© COPYRIGHT 2,004 POR ALEXÁNDER ALBÁN ALÉNCAR
E-Mail:  marketingmixweb@mixmail.com
 aaamix@mixmail.com



DEDICATORIA:
A M. A. CARDENAS.
?Porque un buen árbol comienza con una buena semilla?

A LOS AMIGOS JAENESES:
Por acogerme en su hermosa tierra y por brindarme la información necesaria que han permitido la publicación del presente libro. ¡ÉXITOS!







DATOS DEL AUTOR

Alexander Alban Alencar, historiador regional, ha estudiado en la prestigiosa Universidad ?Inca Garcilaso de la Vega? de Lima y en la Universidad Nacional de Trujillo en el departamento de la Libertad. Pertenece a las siguientes asociaciones académicas: Asociación de literatos de la Amazonía Peruana, Circulo de Gerentes Sociales del INDES ? Perú, Asociación de corresponsales de defensa en el Ejercito Peruano, al Club de Leones de Tarapoto. Ha publicado diversos libros propios del campo de las ciencias sociales, y tiene como objeto de estudio principal, los hechos históricos, folklóricos y sociales de la Amazonia Peruana. El presente es un trabajo realizado en Jaén provincia selvática del departamento de Cajamarca en Perú y es remitido para su publicación por vía electrónica.
El suscrito vive en Jr. Antonio Raymondi Nº 434 Dpto. 207 Tarapoto, San Martin - Perú Teléfono Nº 042 ? 521985 ¡Éxitos!





ÍNDICE

JAEN DE PAKAMUROS;
BREVE ENSAYO SOBRE LOS POBLADORES PRE-HISPÁNICOS DE LA PROVINCIA DE JAÉN EN CAJAMARCA ? PERU Y EL ORIGEN DEL NOMBRE PAKAMUROS

? Dedicatoria
? Índice
? Presentación
? Introducción

? CAPITULO I
? Origen del desconocimiento y confusión en torno a las etnias pre-hispánicas.

? CAPITULO II
? Sobre la Cultura Pakamuros; Interpretación tradicional y moderna.

? CAPITULO III
? Grupos étnicos que poblaron Jaén Pre ? hispánico

? CAPITULO IV
? Sobre el nombre ?PAKAMUROS?; Análisis tentativo.

? Conclusión

? Bibliografía




PRESENTACIÓN


En el año de 1,993 tuvimos la suerte de trabajar en la ciudad de Jaén, importante provincia selvática del departamento de Cajamarca en Perú. Ahí, a la par que realizábamos nuestras actividades laborales, nos propusimos efectuar un trabajo de investigación en torno a la historia de Jaén, específicamente sobre el nombre que ostenta esta importante ciudad del nororiente peruano: ?Jaén de Bracamoros?.

En este quehacer intelectual recorrimos la mayoría de los distritos de su territorio, visitamos sus museos de sitio y sus bibliotecas; nos entrevistamos con muchos de sus intelectuales y también con sus investigadores regionales. Ello nos permitió admirar a un pueblo amante de la cultura y del arte, un pueblo preocupado por sus raíces históricas, y sobre todo, un pueblo imbuido de un sólido sentimiento regionalista.

Han transcurrido desde entonces once años y Jaén continua siendo, para nosotros, la Atenas del nororiente peruano. Pocas ciudades, como ella, tienen habitantes tan desprendidos que dedican sus esfuerzos y tiempo al quehacer cultural de una manera casi militante. Si bien es cierto no compartimos algunos marcos teóricos asumidos por los investigadores locales, ello no es motivo para dejar de elogiar el encomiable trabajo intelectual que ellos realizan, más bien creemos que es parte de la ley de las contradicciones la misma que nos permite confrontar ideas y sacar importantes conclusiones objetivas.

Personas como Ulises Gamonal Guevara, Oscar Duda Risco, Segundo Asencio Boñón, Rodolfo Gutiérrez, Martín Cueva, Juan de Dios Bustamante Lozano y otros destacados intelectuales jaeneses son los modernos amautas quechuas, o ?griots? africanos, que han hecho suya la misión de preservar y difundir la historia, el folklore y las tradiciones de este espacio geopolítico que tiene pocos émulos en el territorio nacional. Mientras existan personas como ellos el arte y la cultura de nuestros pueblos estarán a buen recaudo para su perpetuación y legado hacia las futuras generaciones.

Queremos aprovechar esta oportunidad para saludar a nuestros amigos científicos sociales con quienes recorremos este ardoroso camino de la investigación científica: al antropólogo Salomón Novoa Ortigas, cultor de las manifestaciones folklóricas de los departamentos de San Martín y de La Libertad, al sociólogo Emigdio Soto Sierra profundo conocedor de las comunidades aguarunas del Alto Mayo en el departamento de San Martín y al historiador Mariano Cáceres-Olazo, prestigioso catedrático de la Universidad Nacional Federico Villarreal de Lima.

Es oportuno saludar, también, a otros profesionales que, si bien no pertenecen al ámbito de las ciencias sociales, se desenvuelven exitosamente en este medio a través de las actividades culturales de capacitación profesional; sea como expositores, facilitadores o motivadores. Entre ellos tenemos al capitán PNP Antonio Prieto Torres, destacado profesional en el campo de la criminalistica; a mi afectuoso amigo el ingeniero Roberto Marín Álvarez, destacado caemista de la ciudad de Pucallpa; y a Edgard Contreras Luna, dilecto amigo chimbotano.


ALEXÁNDER ALBÁN ALÉNCAR
15 de noviembre de 2004





INTRODUCCIÓN:

En torno al grupo o grupos étnicos que crearon o desarrollaron cultura en la actual provincia de Jaén (Cajamarca) existe una gran controversia. Muchos manifiestan que en este contexto geopolítico se desenvolvieron diversos grupos humanos con un desarrollo cultural totalmente diferentes entre sí sin que estos hayan alcanzado alguna confederación o conformación de un Estado, las evidencias históricas y arqueológicas así lo demostrarían.

Pero en contraposición a este planteamiento existen otros investigadores que defienden la tesis de la presencia de un solo grupo étnico forjador de cultura en la región el mismo que abarcaría un vasto territorio: ?por el norte llegaría hasta el río Zamora (Ecuador), por el sur hasta el contrafuerte del Ilucan (Cutervo), por el oeste hasta la cordillera de Huancabamba y por el este hasta la zona del Alto Marañón?. (Gamonal, 1989:6)

En la actualidad la segunda propuesta es la que prima y en torno a ella se ha levantado una interesante polémica pues se trata de establecer el nombre verdadero de este grupo étnico forjador de cultura en Jaén. Algunos plantean que no es correcto denominarla BRACAMOROS porque es un término de connotación hispana, y por el contrario afirman que debe ser PAKAMUROS (Gamonal, 1989) o PUKAMUROS palabras quechuas que supuestamente eran la designación correcta.

Los más recalcitrantes manifiestan que: ?ninguno de estos términos es el correcto para designar a cualquiera de los grupos forjadores de cultura de lo que hoy es la provincia de Jaén, toda vez que se tratarían de meros apelativos impuestos por los incas?.

El supuesto grupo étnico debió de tener, inicialmente, otro nombre propio el cual fue olvidado con el paso del tiempo y con la confusión reinante durante los intentos de conquista de los incas, primero y de los españoles después. Esta designación, o nombre, es lo que pretendemos dilucidar con el presente trabajo de investigación.

El problema, objeto de nuestra investigación, lo plantearemos a través de la siguiente interrogante general: ¿A que han conllevado -desde el punto de vista historiográfico- el antiguo desconocimiento de las etnias que poblaron Jaén prehispánico y el uso de un marco teórico no científico entre algunos investigadores locales?

A fin de contar con un elemento que guíe el desarrollo de nuestro ensayo y que de respuesta a la interrogante planteada hemos considerado pertinente diseñar la siguiente hipótesis:

?EL ANTIGUO DESCONOCIMIENTO DE LAS ETNIAS QUE POBLARON JAÉN PRE ? HISPÁNICO, AUNADOS AL MARCO TEÓRICO NO-CIENTÍFICO ASUMIDO POR ALGUNOS INVESTIGADORES LOCALES HAN CONLLEVADO A NEGAR LA EXISTENCIA DE LOS DIVERSOS GRUPOS ÉTNICOS QUE PROLIFERARON EN LA REGIÓN Y EN CONTRAPOSICIÓN SOSTENER LA EXISTENCIA DE UNA SOLA ETNIA FORJADORA DE CULTURA LLAMADA PAKAMUROS?.

Es conveniente iniciar nuestra exposición conceptualizando ciertos términos que consideramos importantes dominar para abordar la hipótesis planteada, los mismos que se desprenden del presente trabajo y que frecuentemente emplearemos.

En tal sentido, creemos conveniente definir los términos etnia y grupo étnico que indistintamente emplearemos, los mismos que pueden ser definidos como ?grupo humano que vive en un determinado territorio teniendo en común el mismo idioma, idénticas costumbres y la misma religión, con la particularidad de pertenecer a una misma raza y a tener un origen común?.

Como ejemplos de los mismos podemos citar a los k´anas, qollas y lupacas (Puno), morochucos e iquichanos (Ayacucho) y de forma general a los huancas, chancas, cañaris y sachapuyos como etnias andinas, y en el caso de Jaén a los nehipes, chirinos y tabaconas entre otros.

Un término que se halla intrínsecamente relacionado con el de etnia lo constituye el término cultura es decir ?el conjunto de valores materiales y espirituales, así como los procedimientos para crearlos, aplicarlos y transmitirlos, obtenidos por el hombre en el proceso de la práctica histórico social? (Rosental - Iudin, 1987:98) Estos valores son los que diferencian a un grupo humano de otro, toda vez que un mayor o menor grado de cultura obtenida evidencian el desarrollo alcanzando y la importancia que esta pudiera tener.

Al hacer referencia a etnias y al desarrollo cultural por estos alcanzado, nos circunscribimos a un tiempo referencial que los investigadores han optado por llamar ?pre-hispánico?, término que es conveniente definir porque hace referencias a las etnias que vivieron y se desarrollaron autónomamente, o confederadas, hasta la llegada de los ?conquistadores? hispanos. Intromisión que yugula todo el proceso de desarrollo independiente que hasta ese entonces habían alcanzado.

Otros términos que nos competen son los de historia y los de historiográfia, la primera en su sentido más amplio es la totalidad de los sucesos humanos acaecidos en el pasado, aunque una definición más realista la limitaría al pasado conocido mediante cualesquiera que sean las fuentes documentales. La historiografía, por su parte, es el registro escrito de lo que se conoce sobre las vidas y sociedades humanas del pasado y la forma en que los historiadores han intentado estudiarlas.

De todos los campos de la investigación, la historia quizá sea la más difícil de definir con precisión, puesto que, según los especialistas, al intentar desvelar los hechos y formular un relato inteligible de éstos, implica el uso y la influencia de muchas disciplinas auxiliares. El objetivo de todos los historiadores ha consistido en recopilar, registrar e intentar analizar todos los hechos del pasado del hombre y, en ocasiones, descubrir nuevos acontecimientos. Todos ellos reconocen lo incompleta que es la información de que se dispone, parcialmente incorrecta o sesgada y que requiere un cuidadoso tratamiento.

En el desarrollo de nuestra exposición irán surgiendo nuevos términos que a medida que vayan aflorando se les irá dotando del respectivo significado, los mismos que se ajustarán al marco teórico que hemos asumido y que guiarán el presente trabajo de investigación.

Es objetivo de nuestro trabajo identificar los elementos que propiciaron la confusión reinante en torno a los grupos étnicos que habitaron Jaén, principalmente del grupo humano forjador de la llamada ?Cultura Pakamuros?. Para ello en cada capítulo realizaremos el análisis correspondiente que nos permita una mejor interpretación del problema y por consiguiente negar o confirmar nuestra hipótesis. Nuestro trabajo en mención ha sido dividido en cuatro capítulos, cada uno de ellos estrechamente relacionados entre sí.

En el primer capítulo abordaremos los elementos que propiciaron el desconocimiento objetivo sobre los antiguos pobladores de Jaén y de los nombres de sus comunidades. Una confusión e ignorancia que, creemos, se remonta a los tiempos incaicos y que se incrementa con la información tergiversada que reciben los ?conquistadores? hispanos a su llegada a la región y que ellos contribuyen, luego, a propalar.
En el segundo capítulo haremos una presentación de los trabajos arqueológicos e históricos realizados en la zona durante las últimas décadas, en muchos de ellos identificamos un marco teórico que no se ajusta a la realidad y que conducen a una discutible interpretación de los hechos. Ello se evidencia en los criterios de clasificación empleada en los museos de sitio y en algunos de los libros publicados sobre historia regional.

En el tercer capítulo trataremos las evidencias históricas y arqueológicas que demuestran la existencia de diversas etnias en Jaén con un desarrollo cultural diferentes entre sí. Así mismo presentaremos las principales etnias identificadas en la región con una breve descripción de sus principales características, las mismas que ponen en duda la existencia de un solo grupo cultural denominado Pakamuros.

En el cuarto capítulo, merced a la predilección, de los estudiosos por emplear tres nombres aparentemente homófonos: Pakamuros, Pukamuros y Bracamoros, realizaremos un tentativo análisis semántico que nos permita explicar sus orígenes y el motivo de su utilización, toda vez que hay común consenso por designar con estos nombres a todos los restos arqueológicos hallados en la región.

Llegados a este punto esperamos que la contribución que hoy ponemos a vuestra disposición sirva como aliciente para el surgimiento de nuevas investigaciones que aborden la realidad concreta de nuestros pueblos pero desde una óptica nueva, asumiendo para ello un marco teórico globalizador totalmente diferente al tradicional.

Ello implicará el estudio de los fenómenos sociales que en ella se suscitan especialmente los aspectos lingüísticos, históricos, religiosos e ideológicos, es decir de los elementos que integran la tan ansiada identidad nacional. Un conglomerado unificador que, muchas veces, permite el progreso y el desarrollo de los pueblos.

ALEXÁNDER ALBÁN ALÉNCAR
07 de octubre de 1993




CAPITULO I
______________________________________________________

ORIGEN DEL DESCONOCIMIENTO Y CONFUSIÓN EN TORNO A LAS ETNIAS PREHISPÁNICAS


Después de casi cinco siglos de la llegada de los ?conquistadores? hispanos a estas latitudes continua el desconocimiento sobre los grupos étnicos que la habitaron y principalmente del grupo o grupos que dieron origen al nombre pakamuros o pukamuros y que hoy formalmente conocemos como bracamoros. Recordemos que la confusión de un hecho se da cuando hay duda, desorden, desconcierto, mezcla o perturbación.

En los primeros días de la conquista; las expediciones de Juan Porcel y Alonso de Alvarado, primero, y Diego Palomino después, al ingresar a estas regiones lo hacen acompañados de guías quechuas y yungas quienes tenían una vaga idea sobre los grupos étnicos asentados en esta parte del Antisuyo, toda vez que las huestes incaicas ?no pudieron conquistarla?. Estas frases son repetidas por todos los cronistas que registran la fallida conquista, por parte de los incas, de la Región de los Bracamoros (1).

Algunos informantes les refieren que se tratan de pakamuros, otros que son pukamuros y no faltan quienes dicen que son patagones, guambucos, jíbaros o yawar soncos. Pero entre todas las versiones resaltan dos nombres, aparentemente homófonos, pakamuros y pukamuros, nombre que en boca de los hispanos se tradujo en bracamoros (2).

Pensamos que existen muchos elementos que originaron esta confusión y posterior desconocimiento en torno al nombre primigenio del supuesto grupo étnico ?y su cultura- que se enseñoreó en la región. Elementos que a continuación presentamos sucintamente:

1. Los expedicionarios son españoles con mentalidad e idioma totalmente diferentes y sobre todo con una forma distinta de concebir la realidad. Imbuidos de una mentalidad occidental y ?cristiana? muy ajena a los moldes del Tahuantinsuyo, trastocaron la realidad que encontraron a su paso. Ellos ante todo eran conquistadores ávidos de riquezas y no investigadores deseosos de perpetuar el pasado. Poco les interesó que se llamaran ?pakamuros? o ?griegos?. Lo que en ellos primaba era el afán de riqueza, ?indios? y títulos nobiliarios. Escucharon que los llamaban pakamuros o pukamuros y esos les bastó.

2. Los guías e informantes sobre los pakamuros fueron pobladores quechua-hablantes, apoyados por los yungas, quienes tenían conocimiento de la entrada de los incas a la región del Antisuyo en plan de conquista, por lo tanto los supuestos pakamuros eran sus enemigos a quienes guardaban cierto revanchismo debido a su ?ferocidad y espíritu indoblegable?.

La presencia de estos guías evidenciarían que la zona a la que arribaron sería la parte más oriental de la actual provincia de Jaén, e inclusive a zonas más alejadas de sus actuales límites, ello se deduce por el hecho de que los territorios del actual Jaén estuvieron habitados por los guambos y tabaconas, etnias sometidas como wamanis al Tahuantinsuyo. De ser Jaén el hábitat de los pakamuros este sobrenombre le correspondería a uno de los dos grupos mencionados o en todo caso a algún grupo de patagones que vivía por la zona.

3. Cieza de León, importante cronista de la Conquista, consigna en torno a los bracamoros que ?andan desnudos, y no son de tanta razón como los del Perú, ni fueron sujetados por los reyes incas, ni tienen la policía que éstos, ni en sus juntas se guarda orden... afirman que son muy valientes guerreros. Y aún los mismos orejones del Cuzco confiesan que Guaynacapa volvió huyendo de la furia de ellos?.

Cieza también los consigna como habitantes de ?grandes montañas? y algunas ?muy espantables y temerosas?. Todos estos datos consignados por Cieza difieren enormemente de la descripción que hiciera Diego Palomino (3) en torno a los llamados pakamuros que él creyó identificar a las riberas del río Chinchipe.

4. Es muy probable que la descripción que los hispanos recibieran no hicieran mención ni a los patagones ni a los guambucos - diferían en costumbres y en organización - sino más bien al grupo étnico Aguaruno ? Huambiza (Jíbaros) que en el siglo XVI vivían nómademente entre los ríos Morona, Santiago, Cenepa, Marañón, Utcubamba y otros afluentes, los mismos que se caracterizaban por su belicosidad y por pintarse el cuerpo con el rojizo achiote (Bixa Orellana). A ellos realmente los incas no pudieron vencer jamás. La descripción brindada por Cieza se ajusta más a este grupo étnico que a los llamados ?patagones? con quienes se les confunde posteriormente.

5. Otros informantes manifiestan que la zona a la que arribaron los españoles y que tuvieran a bien llamar ?Región de los bracamoros? sería parte del actual Jaén y específicamente las riberas del río Chinchipe donde encontraron grupos humanos muy belicosos a quienes llamaron indistintamente ?patagones? por la lengua del mismo nombre que tenían en común. Estas etnias, como lo manifiesta Martín Cuesta, no se enfrentaron a los incas optaron por huir (?) de tal forma que los llamaron despectivamente pukamuros o rabones.

También hay quienes manifiestan que estos grupos serían de la etnia de los guambucos quienes tampoco hicieron frente a los incas por ello los designaron como ?pakamuros?. Pero de acuerdo a estas versiones tanto los patagones como los guambucos huyeron sin enfrentarse a los incas. De ser ellos los pakamuros verdaderos ¿dónde quedaba la ferocidad y belicosidad que describen los cronistas? Recordemos que los pakamuros vencieron a los incas, y por ende, no huyeron.

6. Es importante resaltar que ningún cronista nos brinda información exacta sobre alguna ciudad habitada por los supuestos pakamuros ?salvo Diego Palomino que confunde a los nehipes con los pakamuros (4) - una ciudad que bien la arqueología como la historia podrían fácilmente identificar. A estos pakamuros nos lo presentan como grupos nómades que se desplazan belicosamente por la espesura de la selva ?sin orden ni policía?. Nadie nos describe sus costumbres, creencias o formas de vida como si lo hicieron con otras etnias (Chancas, sachapuyos, tallanes, etc.) que si fueron plenamente identificados.

Sólo Waldemar Espinoza Soriano, en época reciente, nos habla de los pacamuros un grupo étnico cuyo hábitat era el valle del río Zamora (Ecuador) muy distante a lo que hoy es la provincia de Jaén. De ser correcta esta apreciación se evidenciaría que hablar, únicamente, de grupo étnico y/o cultura pakamuros en Jaén sería una falacia.

En conclusión, podemos apreciar que el fárrago histórico y el desconocimiento en torno a las etnias pre-hispánicas de la región han conducido a crear una marcada confusión que nos impide a ciencia cierta saber a quien correspondió primigeniamente la designación de pakamuros o pukamuros. Ello se debe, incuestionablemente, a que los incas primero y los españoles después, aplicaron estos apelativos en forma indistinta y en ocasiones diversas a diferentes etnias, sea por haberlo escuchado así o por hallar en ellos un común denominador.



CAPITULO II
__________________________________________________

SOBRE LA ETNIA Y CULTURA PAKAMUROS; INTERPRETACIÓN TRADICIONAL Y MODERNA


Durante nuestra permanencia en la Sub Región I, la cual es integrada por Jaén, San Ignacio, Bagua, Utcubamba y Condorcanqui hemos tenido la oportunidad de recorrer su territorio, principalmente donde se han hallado e identificado restos arqueológicos de los habitantes prehispánicos. De igual forma se han visitado los museos de sitio existentes y las colecciones privadas en las que se exhiben diversas muestras de las manifestaciones culturales producidas por las etnias asentadas en la zona.

Hemos realizado, también, un estudio preliminar de las investigaciones que en torno a la historia de Jaén se han publicado, merced a ellos estamos en condiciones de presentar nuestras apreciaciones tentativas sobre las etnias y su desarrollo cultural en este contexto geopolítico y también de expresar nuestras opiniones en torno a los diferentes estudios e investigaciones realizadas en torno al tema. Todo ello con el objeto de dilucidar una correcta interpretación del pasado a la luz del presente.

1. Por los numerosos y variados testimonios arqueológicos se deduce la antigüedad muy temprana de la ocupación humana en el territorio de Jaén y zonas aledañas, toda vez que a lo largo y ancho del actual territorio de la Sub Región I se han encontrado una serie de evidencias arqueológicas que confirman la presencia de grupos humanos en la zona con una antigüedad de por lo menos 10,000 años.

Estas evidencias se plasman en el arte rupestre, creación artística del hombre del paleolítico con fines mágicos y religiosos, las mismas que abundan en toda la Sub Región. Además existen restos, de esta época, confeccionados con huesos, dientes, astas de animales y piedras, todos ellos en forma rudimentaria (5).

Indudablemente se trata de hombres nómades que habitaron en cavernas y que periódicamente se desplazaban tras los animales que le brindaban carne para su alimentación, mediante la actividad de la caza, tal como lo han representado en los dibujos dejados en el interior de las cuevas que les servían de vivienda (6).

Eran habitantes del paleolítico que aún tenían serias limitaciones para dominar la naturaleza. Muchas de estas pictografías ? arte rupestre ? han sido localizadas en los distritos de Chontaly y Colasay en Jaén, así mismo, en la provincia de San Ignacio (Cajamarca), Bagua, Utcubamba y Condorcanqui (Amazonas). Evidenciando una ocupación muy antigua del hombre en la región.

2. Creemos que es erróneo suponer que hubo continuidad cultural o que fue un solo grupo étnico el que habitó y forjó cultura en Jaén toda vez que desde tiempos prehistóricos los asentamientos humanos primitivos estuvieron conformados por bandas errantes que tuvieron orígenes distintos y por lo tanto con marcadas diferencias entre sí.

Estas bandas devinieron posteriormente en comunidades cuyos habitantes experimentaron la llamada Revolución Neolítica (7) de tal forma que conocieron las excelencias de la metalurgia, cerámica, agricultura y ganadería deviniendo en sedentarios. Pero no todos alcanzaron este desarrollo muchos quedaron rezagados y aún hoy, en pleno siglo XX viven como en la edad de piedra.

Este desarrollo cultural lo pudieron alcanzar independientemente o quizás por medio de la influencia de otros grupos humanos llegados de otras regiones con un desarrollo cultural que les permitió imponerse aceptablemente sobre la naturaleza o quizá se trató de ambas propuestas a la vez. Sea cual fuera el origen de las etnias pre-hispánicas se deduce, a través de las investigaciones, que éstas nunca estuvieron nucleadas o confederadas como es el caso de los Chancas, Tallanes o Huancas.

Sobre la supuesta confederación llamada Cultura Pakamuros no hay evidencias arqueológicas ni históricas que la sustenten de tal suerte que algunos grupos se desarrollaron en forma independiente y otras con la influencia de culturas foráneas; los patrones incas, chavinos y cuismancus reflejados en la cerámica y construcciones, que la arqueología regional nos proporciona, darían fe de ello.

Por ello, pensamos, es erróneo sostener que todas las manifestaciones culturales halladas en Jaén pertenezcan a un solo grupo étnico y mucho menos a uno llamado Pakamuros o Pukamuros.

3. La gran confusión reinante se debe, en gran parte, a los marcos teóricos asumidos por algunos investigadores locales los mismos que muchas veces no se ajustan a la realidad concreta de los hechos sino más bien a un comprensible pero exacerbado regionalismo que trata muchas veces de forzar los hechos hacia una realidad subjetiva, ajenos a la verdad científica. Ello se manifiesta, por ejemplo, en la clasificación muchas veces errónea de los restos utilitarios (Huacos, morteros, armas, etc.) hallados en la región y que son exhibidos en museos estatales y colecciones privadas.

En los museos de sitio de la Sub-Región I encontramos una particularidad resaltante que restaría tajantemente el valor histórico que pudieran tener las piezas arqueológicas que en ellas se exhiben. Esta deficiencia se da debido a que las piezas han sido recolectadas o extraídas sin aplicar ningún criterio científico, cual labor de huaqueros muchas muestras han sido separadas de sus ?contextos? sin consignar el lugar específico donde han sido halladas, ni como han sido halladas y sobre todo sin especificar con qué otros elementos se las ha encontrado asociadas (huesos, vegetales, piedra, suelo, etc.). Estos restos científicamente no tienen ningún valor, salvo el decorativo.

En Bagua Grande, capital de la provincia de Utcubamba (Amazonas) el museo del Instituto Provincial de Cultura (I.P.C.) es un rincón descuidado y oscuro donde se han amontonado restos líticos y cerámicos sin consignar informe sobre su origen o utilización. Esta a cargo de un profesor muy entusiasta pero carente de los conocimientos básicos y propios del campo de las ciencias sociales.

En Bagua, provincia de Bagua (Amazonas) existe un museo del Instituto Provincial de Cultura con moderna infraestructura y correctamente conservado. En él se exhiben, también, muchas piezas separadas de su contexto sin ningún registro y con clasificación, muchas veces, errónea. Últimamente a raíz de la presencia de un grupo de arqueólogos del I.N.C. de la Libertad se están subsanando estas deficiencias y lo que es más se están profundizando las investigaciones en torno a los dinosaurios que poblaron la región durante la prehistoria.

En el caso del Museo Regional de Jaén es loable la tarea por brindar a la comunidad un museo acorde a su condición de ciudad pero vemos que en la exposición de muestras existen diversos restos (muebles e inmuebles), de orígenes totalmente distintos entre sí pero presentados como si pertenecieran a un solo grupo étnico, los pakamuros.

Este error se incrementa al seguir recolectando piezas sin ningún criterio metodológico, las mismas que yacen en cajas y bolsas debajo de los estantes del museo sin consignar sus datos elementales. En conclusión, en el museo no se ha aplicado aún una correcta clasificación y tratamiento científico a las muestras que se poseen, ello cuestionaría el valor histórico que pudieran tener.

4. Otro elemento que contribuye a incrementar esta confusión lo hallamos en el exacerbado sentimiento ?regionalista? que lleva a defender ?a capa y espada? un marco teórico que, muchas veces, no se ajusta a la realidad, ello se plasma en los diferentes trabajos de investigación que hasta la fecha se han publicado, (8) todos ellos tienden a ensalzar y presentar como única a la llamada cultura pakamuros.

Es conveniente resaltar que sobre la historia de Jaén muy poco se ha escrito y, también, muy poco se ha investigado científicamente. En la gran mayoría de libros priman las conjeturas y el ?posiblemente? pero también existen obras académicas serias y de respeto, dignas de ser consultadas y difundidas. Dentro de la producción historiográfica destacan, de manera genérica, las siguientes:

- ?LA PACHAPIRIA? del ingeniero José Portugal que describe el Jaén de la década del 50, en él se consignan sus posibilidades de desarrollo y el impulso de sus habitantes para alcanzar el progreso económico y cultural, sucintamente se habla sobre el Jaén pre-hispánico.

- ?JAÉN EL MILAGRO PERUANO? y ?JAÉN ¿SERÁ UN NUEVO DEPARTAMENTO? del profesor Rodolfo Gutiérrez; un importante trabajo socio-económico del Jaén contemporáneo, enmarcado en sus afanes de querer convertirse en departamento, afanes que aún siguen vigentes. En breves líneas se hace referencia sobre los pakamuros.

- ?JAÉN DE BRACAMOROS? (4 tomos) del jesuita Martín Cuesta; escrita, según sus críticos, desde una óptica hispanista. En ella se aborda detalladamente la historia de Jaén prehispánico con la particularidad de mencionar constantemente a los pakamuros pero sin consignar, en su relación de etnias, ningún grupo con este nombre y mucho menos su ubicación territorial.

- ?JAEN HUELLAS HISTORICAS? (2 Tomos) del señor Oscar Duda Risco. Una obra muy difundida en la región y valiosa en los aspectos anecdóticos, folklóricos y costumbristas de Jaén. Es una compilación de poesías, cuentos y datos históricos brindados por éste destacado intelectual jaenés.

- ?HISTORIA DE CAJAMARCA? del doctor Waldemar Espinoza Soriano. En ella se presenta, a raíz de un trabajo etnohistórico, una relación detallada de los grupos prehispánicos que poblaron Jaén y San Ignacio. Indudablemente datos de primera mano que pocos historiadores locales, hasta la fecha, han tomado en cuenta.

Mención aparte constituye la persona del profesor Ulises Gamonal Guevara, quien a decir de muchos se ha ?casado? con la historia de Jaén. A él y a los integrantes del Circulo Cultural ?Jaime Vásquez Díaz? pertenecen los más importantes y polémicos trabajos que tratan de explicar el origen de los antiguos jaeneses.

Su vasta producción historiográfica la encontramos en los diferentes números de las revistas ?Facetas? y ?Pakamuros? y en los trabajos editados por el Circulo Cultural ?Jaime Vásquez Díaz? destacando entre ellos su significativa obra ?Los Pakamuros? (Jaén, 1989). En ella vuelca sus conocimientos en torno a lo que designa como ?Cultura Pakamuros?.

Con el respeto que él y sus adeptos se merecen nosotros no comulgamos con muchos de sus planteamientos toda vez que propugnan la existencia de una sola cultura de dimensión regional denominada Cultura Pakamuros a quienes atribuyen todas las manifestaciones culturales que se han localizado en la provincia de Jaén y aún en la de zonas tan distantes como Chota, Cutervo, Bagua y Utcubamba pese a que la historia y la arqueología parecen evidenciar claramente lo contrario.



CAPITULO III
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GRUPOS ÉTNICOS QUE POBLARON JAÉN PRE - HISPÁNICO


En torno a los grupos étnicos que poblaron la ?Región de los Bracamoros? vemos que entre los investigadores locales existe predilección por presentarlos como si fueran uno solo, llegando a afirmar que todos, sin excepción alguna, pertenecieron a un mismo desarrollo cultural al cual han denominado ?Cultura Pakamuros?.

Pensamos que es una hipótesis que rápidamente se desbarataría toda vez que en un territorio donde no existe la unidad, tanto lingüística (hablaban quechua, patagona, jíbaro, etc.) como política, militar e ideológica no puede existir entendimiento entre sus partes, por consiguiente no hay unidad regional de ningún tipo. Estas afirmaciones se deducen de las características y modo de vida que tuvieron los pobladores debidamente identificados y que vivieron en la actual provincia de Jaén como a continuación apreciaremos.

Desde tiempos preincaicos y pre-hispánicos Jaén y las zonas circunvecinas estuvieron pobladas, principalmente, por las siguientes etnias (9):

LOS NEHIPES.-
Establecidos en las riberas del río Chinchipe (Nehipe) se les llamaba también ?Patagones? por la lengua que hablaban. En su territorio, en el lugar denominado La Silla, los españoles fundaron en 1536 ?San Leandro de Jaén?. No perteneció al Tahuantinsuyo y durante la colonia se mostraron reacios a los españoles pero finalmente fueron sometidos y convertidos en una importante encomienda.

TOMEPENDAS.-
Habitaron por las confluencias de los ríos Chinchipe y Marañón. Estaban divididos en dos parcialidades: Canas y Tomependas, cada uno con su jefe y su segundo. Hablaban también la lengua patagona, no tenían organización estatal y tampoco pertenecieron al Tahuantinsuyo. Durante la colonia devino en una encomienda a cargo del español Diego Sánchez

TAMBORAPAS.-
Estos antiguos habitantes jaeneses ocupaban ambas márgenes del río Tamborapa por donde hoy quedan Puerto Tamborapa, Rumipite y otros.

CHAMAYAS.-
Ubicados en ambas márgenes del río del mismo nombre, donde hoy están Chamaya, Mesones Muro y otros centros poblados. Hablaban la lengua patagona. No pertenecieron al Tahuantinsuyo y en época colonial fueron sometidos como encomienda a cargo del español Juan de Helena.

GUAMBOS.-
(Guampus) Ocupaban lo que hoy son los distritos de Sallique, San Felipe, Chontalí y partes del actual Jaén, También Pucará, Pomahuaca y fuera de la provincia ocupaban: Querocotillo, Cujillo, Chamache y Huarotoca. Fue el único grupo étnico sometido como provincia o wamani al Tahuantinsuyo. Los restos arqueológicos encontrados en Jaén y que se exhiben en el Museo Regional como de origen pakamuros pertenecerían a esta etnia, de allí su semejanza con la incaica.

Si a estas etnias le sumamos las que habitaron el territorio de la actual provincia de San Ignacio el número de etnias se incrementa como a continuación veremos.
LOS CHIRINOS.-
Habitaron lo que hoy es el valle del río Chirinos fue la nación más poblada, hablaban una lengua muy particular (10) y estaban divididas en cuatro parcialidades. En época hispana devino en encomienda a cargo del español Cristóbal Sánchez.

LOS PERICOS.-
Ocupaban un pequeño territorio a ambos lados del río Chinchipe y hablaban la lengua patagona. Devino, posteriormente, en encomienda a cargo de Velasco Bonifaz.

LOS PACARAES.-
Vivían al sur de Mandinga y al norte de Perico, a ambas orillas del río Chinchipe, fueron sometidos y ?encomendados? al español Pedro Verún.

LOS MANDINGAS.-
Ocupaban una franja a ambas márgenes del río Chinchipe. No constituyó reino ni curacazgo. Se sometió a los españoles y devino en encomienda del español Juan Cordero.

LOS TABANCARAS.-
De Acoñipa, ocupaban la mitad inferior del Valle de la quebrada de San Francisco. Ofreció tenaz resistencia a los conquistadores hispanos pero finalmente fueron sometidos y encomendados al español Juan Robledillo.

LOS MARACACONAS.-
Ocupaban parte de lo que hoy es San José de Lourdes en la zona del cerro Picota. No se sometieron a los encomenderos.

LOS TAMBORAPAS.-
Ocupaban las márgenes del curso inferior del río Tabaconas o Tamborapa desde su confluencia con el Chinchipe.

LOS TABACONAS.-
Ocuparon lo que hoy es el distrito de Tabaconas y partes altas de Namballe. Constituyeron un curacazgo parte integrante del Tahuantinsuyo y sometido posteriormente como encomienda, a cargo de Julián Medina.

Así mismo, en la región vivieron otros grupos étnicos (11) como los Sacatas, Querocotos, los Chaumaches, Chontalís, Salliques, Huambucos y Guarocotas, todos ellos debidamente identificados, según los archivos coloniales.

De igual forma fue hábitat del grupo Jíbaro conformado por varias sub-tribus en las que destacan los Aguarunas, Guambías y Achuales. Relación a la que podrían agregarse ? los pacamoros y yawar soncos identificados por Waldemar Espinoza en el valle de Zamora hoy comprensión del Ecuador.

Todos estos datos evidenciarían que el desarrollo cultural experimentado en Jaén pre-hispánico no es obra de un solo grupo étnico y mucho menos de uno llamado pakamuros o pukamuros.


CAPITULO IV
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SOBRE EL NOMBRE PAKAMUROS; ANÁLISIS TENTATIVO


Como ya se explicó, en los capítulos anteriores, desde el punto de vista histórico y arqueológico se podría concluir que en Jaén no existió una cultura pre-hispánica que confederará a todos los grupos étnicos de la región. No existe un mismo patrón cultural, político o militar de tal forma que los restos arqueológicos no pertenecerían a la llamada ?Cultura Pakamuros? (12) pero hay que reconocer que el nombre existe y que este se encuentra arraigado en el léxico jaenés para identificar todo lo pre-hispánico.

Por las informaciones obtenidas, hasta el momento, sustentamos que tanto el nombre de pakamuros, pukamuros o bracamoros, por su etimología no son nombres propios sino sobrenombres o adjetivos calificativos puestos por los incas primero (sólo los dos primeros) y difundido por los hispanos después.

Esto se deduce de las informaciones legadas por los cronistas españoles quienes nos hablan de que ?al oriente están las provincias de los bracamoros, en los cuales hay grandes regiones y muchos ríos y algunos crecidos y poderosos (13). Otros informantes consignan a los habitantes de estas latitudes como los ?fieros pakamuros? o los ?indoblegables pukamuros?. Es de suponer que ante la impotencia incaica de poder vencerlos optaron por designarlos con un apelativo ofensivo y hasta oprobioso. Recordemos que la costumbre de poner sobrenombres era bastante arraigada en los incas (14).

Un caso similar al de Jaén, en torno a los sobrenombres, lo hallamos en los grupos étnicos que habitaron la selva central del país, quienes pese a tener nombres propios fueron designados indistintamente como ?chunchos? por los incas (15). Esta palabra viene sin duda del quechua ?suncho?, mata de flor amarilla. El apelativo debe ser consecuencia del amarillo que predomina no sólo en sus plumas sino en las pinturas con que cubren su cuerpo y rostro (16).

Alguna característica similar en alguna etnia y en un tiempo no precisado condujo a que se acuñase el término pukamuros quizás otras peculiaridades, en otros contextos, propiciaron el surgimiento también de los nombres pakamuros y bracamoros. Tres nombres aparentemente homófonos que reclaman para si el derecho de dar el ?apellido? a la provincia de Jaén. Términos que a continuación analizaremos de manera tentativa para ver si se ajustan o no a la realidad.

1. BRACAMOROS.- En la actualidad la provincia de Jaén ostenta el nombre formal de ?Jaén de Bracamoros? y como tal se le conoce en todo el país, dicho sea de paso, es el nombre que le pusieron los españoles cuando la fundaron.

De los datos obtenidos presumimos que su origen se deba a dos motivos:
? A la corrupción del nombre pakamuros o pukamuros, o,
? A la aplicación del término ?mata moros?, una consigna de guerra bastante difundida entre los ?conquistadores? españoles.

a. Es de suponer que los términos pakamuros o pukamuros debieron de pronunciarse con una fonética difícil de captar para los oídos de los españoles de ahí las diversas designaciones que dan los conquistadores al mismo apelativo.

El término que escucharon se asemejaba bastante a ?bracamoros? palabra que les era más fácil de pronunciar por ello la emplearon y difundieron. En conclusión ?bracamoros? sería una corrupción de pakamuros o pukamuros.

b. Los ?conquistadores? hispanos que arribaron a América venían imbuidos del recuerdo de su triunfo sobre los ?Moros?. Décadas atrás, y luego de cruentas batallas, en 1492 lograron expulsar a los árabes (Moros) de la península Ibérica y como grito de guerra, en sus enfrentamientos, lanzaban la frase ?mata moros? que equivalía a combatir y matar a los infieles (personas no católicas). Esta guerra de reconquista tuvo un marcado carácter religioso. Un enfrentamiento entre el islamismo y el catolicismo (17).

Esta peculiaridad religiosa se repitió en el llamado ?Nuevo Mundo,? para ellos todos los habitantes americanos eran infieles a los que había que convertir al cristianismo o exterminarlos. Por un proceso dialéctico, o de confusión, ?Mata moros? devino en bracamoros.

En síntesis el nombre de bracamoros sea por degeneración de pakamoros o pukamuros, o porque provenga de mata moros tiene una connotación hispana no ajustándose a lo que podría ser el nombre primigenio de alguna etnia, o etnias, forjadoras de cultura en esta provincia por ello consideramos que se debe tener mucho tino al usar este nombre como la designación correcta que deba acompañar el nombre de Jaén.

2. PUKAMUROS.- El nombre más generalizado para referirse a los antiguos habitantes de Jaén es el de pukamuros nombre compuesto por dos voces quechuas: puka: rojo y muros (muru): muy pintado o manchado. Por consiguiente pukamuros significaría ?hombres pintados de rojo?.

El padre Martín Cuesta sostiene que estos pukamuros fueron Patagones con quienes tuvieron que enfrentarse los conquistadores incas, pero que Huayna Cápac en represalia y odio por haber sido vencido los llamó despectivamente pukamuros o ?rabones? (18).
Otros cronistas manifiestan que al hablar de pukamuros se está haciendo referencia a los huambucos. No falta también quienes digan que el nombre fue acuñado en mención a los jíbaros y los hay, también, quienes manifiestan que se trata de los llamados ?Yawar Soncos?.

Esta evidente confusión nos lleva a creer que el nombre ?pukamuros? fue aplicado indistintamente, y en diferentes ocasiones, a diferentes etnias de esta parte del Antisuyo por el hecho de pintarse el cuerpo con el rojizo achiote. Argumento que confirmaría que esta designación es un mero adjetivo calificativo.

De lo expuesto podemos afirmar que si el nombre de pukamuros se le dió a los llamados Patagones o Huambucos se estaría haciendo referencia a etnias afincadas en el actual Jaén toda vez que los llamados patagones no son otros que los nehípes, tomependas, chamayas, pericos, etc. que tenían en común la lengua ?patagona? y el estar asentados en las riberas de los ríos Chinchipe y Marañón, sin constituir ninguna confederación (19).

Recordemos que la primera ciudad española ?San Leandro de Jaén? fue fundada en el lugar denominado ?La Silla? en pleno territorio de los nehípes, estos eran belicosos y hablaban la lengua patagona. En época de la colonia estuvieron sometidos como encomienda, según consta en los archivos coloniales existentes en la ciudad de Trujillo (La Libertad).

Si estas etnias estuvieron debidamente identificados ¿Por qué se les llamó pukamuros?, de ser cierto que ellos fueron los verdaderos pukamuros, la confusión reinante no tendría sentido y lo que es más, la actual provincia de Jaén debió de llamarse, entonces, Jaén de los Patagones.

Es de suponer que los españoles tuvieron referencia de algún grupo humano conocido como pukamuros a los que nunca identificó plenamente y, por ello, debido a alguna semejanza o característica saltante designó con tal nombre a los habitantes de estas regiones.

3 PAKAMUROS.- Este nombre aparentemente pareciera una corrupción de pukamuros, como lo hace notar Ulises Gamonal, pero no, existen evidencias que nos hace pensar que se trata de otro nombre con significado totalmente diferente.

Alberto Clement sostiene que viene del quechua paca ? escondido (Paka ? esconder, Pakakuna ? escondite) y del español muros: paredes altas naturales, cercos, etc.(20) Estos pakamuros, según Clement, fueron Sachapuyos que huyeron de la furia de los incas en su afán de expansión y conquista.(21). Ellos cruzaron el Marañón y se ubicaron en las partes altas de la margen izquierda de este río, de manera que los cerros los escondían y los protegían de futuros ataques.

?Otro grupo se refugió en las partes medias de la margen derecha del río Marañón en la actual provincia de Bagua, a ellos por refugiarse en los valles sólo se les conocerá como Pakas (escondidos), he ahí las raíces históricas del nombre del distrito de la Peca en la provincia de Bagua?.
Un argumento que corroboraría que se trata de un nuevo apelativo, lo encontramos en el relato que consigna Martín Cuesta: ?Huayna Capac al querer conquistar a los Huambucos, estos huyeron, por ello despectivamente los llamó ?pakamuros? (22).

Es esta parte hay que recalcar que el término ?muro? que emplea Clement, no es voz quechua sino española, en todo caso abría error en esta segunda voz, pero sí utilizamos la primera voz paka (escondido) y le agregamos muru (pintado), tendremos entonces: ?Escondidos y pintados? características que de acuerdo a los datos obtenidos, concuerdan con las que tuvieron los llamados pakamuros.

Vemos que aquí nos volvemos a encontrar con la arraigada costumbre de poner sobrenombres a los enemigos, pero sería interesante saber, en la mentalidad inca, cual de los apelativos: pukamuros o pakamuros era el más ofensivo, quizá hasta oprobioso, respuesta que nos acercaría a dilucidar el nombre primigenio que dió origen al nombre bracamoros.

En conclusión tanto el apelativo pakamuros o pukamuros fueron aplicados indistintamente en diferentes contextos, para referirse a distintos grupos étnicos. El primero se empleó para designar a los ?pintados de rojo? y el segundo para hacer referencia a los que ?huían y se ocultaban?.

El poco conocimiento de esta región, y de sus etnias, condujeron a los incas primero, y a los españoles después, a una confusión, de tal forma que ambos apelativos fueron empleados según mejor parecer. Pero surge una inquietud, entre pakamuros y pukamuros ¿cuál se asemeja más en pronunciación a bracamoros? Indudablemente el término pakamuros.

Sólo un estudio etnolingüístico más detallado nos podrá aclarar con precisión cual fue el origen verdadero de estos apelativos. Mientras tanto se enseñorea el nombre bracamoros.



CONCLUSION


Nosotros coincidimos con el planteamiento de que un trabajo de investigación, no debe ser una simple compilación de hechos sin prestar atención al estudio de las instituciones, ni a la evolución social, y sobre todo que los estudiosos no sean sólo pacientes colectores de fechas y hechos, caso contrario tendremos ante nuestros ojos un trabajo ?de investigación? irreal y carente de objetividad.

Cuando abordemos un trabajo de investigación tengamos presente que los hechos históricos son conocidos, salvo en casos excepcionales en los que el historiador es testigo de los propios acontecimientos, a través de fuentes intermedias. Entre éstas se incluyen ? según los especialistas - el testimonio de los testigos contemporáneos de los sucesos; relatos escritos como memorias, cartas, literatura, etc.; archivos de tribunales, asambleas legislativas, instituciones religiosas o mercantiles y la información no escrita que se obtiene de restos materiales de civilizaciones desaparecidas, tales como los elementos arquitectónicos, artes menores o decorativas, ajuares funerarios, etc.

Todas éstas y muchas otras fuentes ? continúan los especialistas - proporcionan las pruebas con las que el investigador descifra los hechos históricos. Sin embargo, la relación entre hecho y evidencia raramente es simple y directa. Las evidencias pueden estar sesgadas o ser erróneas, fragmentarias o prácticamente ininteligibles tras un gran intervalo temporal que haya causado grandes cambios culturales o lingüísticos. Por tanto, el historiador ha de enjuiciar críticamente los testimonios de que disponga.

Por otro lado ? remarcan los especialistas -, el objetivo de la historia, como serio esfuerzo por entender la vida del hombre, no se cumple por completo con el mero relato de los acontecimientos. Éstos sólo constituyen los cimientos sobre los que se elabora la interpretación histórica. El proceso de interpretación afecta a todos los aspectos de la investigación histórica, iniciada con la selección del tema que se pretende estudiar, porque la elección de un hecho, una sociedad o institución particular es en sí misma un juicio que manifiesta la importancia de la cuestión.

Una vez elegido, el objeto de estudio sugiere una hipótesis o modelo teórico provisional que guía la investigación y ayuda al historiador a valorar y clasificar los testimonios disponibles y a presentar un relato detallado y coherente del elemento analizado. El historiador ?continúan los especialistas- debe respetar los hechos, evitar la ignorancia y los errores cuanto sea posible y aportar una interpretación convincente e intelectualmente satisfactoria.

Hasta tiempos relativamente recientes, la historia fue considerada fundamentalmente como una variante literaria que compartía muchas técnicas y efectos con la narrativa de ficción. Los historiadores estaban sometidos a los materiales factuales y a la veracidad personal, pero, como los novelistas, escribían detallados relatos de los acontecimientos, vivos retratos de los personajes, y prestaban gran atención al lenguaje y al estilo literario. Las complejas relaciones entre literatura e historiografía han sido y continúan siendo objeto de serios debates.

La tarea, según nuestro entender, va más allá, puesto que implica el tratamiento metodológico de la información obtenida a la luz de las pesquisas y también el planteamiento de un marco teórico y conceptual que guíe la concretización de nuestros objetivos debiendo, estos, adecuarse a las peculiaridades del problema objeto de nuestro estudio.

En este contexto y llegado ya a la culminación de nuestro trabajo permítasenos mencionar que gracias a la aplicación de un método globalizador que aborda la realidad como un conjunto de fenómenos entrelazados entre sí, y el consiguiente tratamiento científico de los hechos, hemos podido arribar a la confirmación de la hipótesis que nos planteáramos, por lo tanto podemos arribar a la siguiente conclusión:

?EL ANTIGUO DESCONOCIMIENTO DE LAS ETNIAS QUE POBLARON JAÉN PRE-HISPÁNICO AUNADOS AL MARCO TEÓRICO NO-CIENTÍFICO ASUMIDO POR ALGUNOS INVESTIGADORES LOCALES, HAN CONLLEVADO A NEGAR LA EXISTENCIA DE LOS DIVERSOS GRUPOS ÉTNICOS QUE PROLIFERARON EN LA REGIÓN Y EN CONTRAPOSICIÓN SOSTENER LA EXISTENCIA DE UNA SOLA ETNIA FORJADORA DE CULTURA LLAMADA PAKAMUROS?.

Consideramos que el presente ensayo propiciará entre nosotros, y en otros investigadores, el deseo de profundizar el estudio de la historia de los antiguos pobladores de la provincia de Jaén, cuyos restos, cual mudos testigos, nos hablan del desarrollo cultural por ellos alcanzados y que hasta la fecha no han encontrado una interpretación definitiva.

Cuando logremos ello, encontraremos una identificación hacía lo nuestro ?para así plasmar ese deseo que late en nuestros corazones la de lograr una sociedad donde imperen los sentimientos de justicia e igualdad en su más alta expresión?.


ALEXANDER ALBAN ALENCAR

Jaén, 07 de octubre de 1993.



NOTAS:

(1) Cieza, 1973:150
(2) Como ejemplo de tergiversación podemos citar el caso del ?Señorío de Ychma?, en el Valle de Pachacamac (Lima). Los cronistas lo designan indistintamente como: Ychima, Yzma, Irma e Yshma (Rostworowsky, 1977:198).
(3) Diego Palomino, 1965:187
(4) Diego Palomino. Op. Cit.:87
(5) Lumbreras. 1972: 29-30.
(6) Childe, 1986: 79-80
(7) Idem.:85
(8) Todas estas obras se pueden encontrar en la Biblioteca Municipal de Jaén.
(9) W. Espinoza S. 1986 (a).
(10) Martín Cuesta le encuentra similitud con la lengua aguaruna. Véase Op. Cit. T.2:79
(11) Véase Cuesta Op. Cit. T.2
(12) Gamonal. 1989:8
(13) Cieza 1973
(14) Los incas llamaban CHANCAS a una etnia enemiga ello equivalía a ?el que camina temblando? También a un Ayllu originario del Cuzco lo llamaron ALCABIZAS ?los que comen perros? (Rostworosky)
(15) En la actualidad ?CHUNCHO? es sinónimo de salvaje o poblador de la selva.
(16) Arona, 1974:173
(17) Del Busto D. 1979
(18) Cuesta. Op. Cit. T.2:14.
(19) Montoya y Figueroa 1990
(20) Clement. 1991
(21) Clement, 1991
(22) Collantes 1969:7






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