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Está caro el alimento: Ecuador tiene nuevo presidente y un precio de combustibles que podría desencadenar en manifestaciones.

El actual precio de los combustibles ha provocado el incremento del costo de los productos de primera necesidad. Este incremento ha generado protestas en los sectores del transporte urbano, de carga, escolares, camionetas y taxis. El nuevo gobierno tendrá que tomar una decisión para reordenar la muy golpeada economía de la mayoría de familias ecuatorianas o utilizar las fuerzas de represión social para contener las manifestaciones que se pronostican ante esta nueva medida antipopular.

¡Y sube la gasolina y sube todo! Es actualmente una realidad cotidiana en Ecuador. Desde mayo de 2020 cuando el decreto ejecutivo 1054 del presidente Lenín Moreno estableció que el precio del diésel suba entre un 3% cada mes y las gasolinas extra, ecopaís, en un 5%. Casi todos los productos de primera necesidad han subido. Y es que hasta ahora el precio del diésel ha subido en un 48%. En cambio, las gasolinas han subido en un 14%.

Los precios de los productos suben porque el precio para transportarlos es ahora más caro. Es el consumidor final quién se topa con un precio más alto de los productos que en la mayoría de los casos no puede pagar. Es una medida antipopular desde todo punto de vista que se lo analice, pues perjudica a la mayoría de familias ecuatorianas que tiene problemas económicos no solo por la pandemia de la cov-19, sino que también por la desacertada decisión del gobierno de quitar los subsidios progresivamente mediante el denominado sistema de bandas.

Aunque el Ministro de Economía diga que el sistema de bandas funciona muy bien porque reduce el contrabando y permite un ahorro de 1 000 millones de dólares para el estado. La realidad diaria de la mayoría de la población es que es más difícil conseguir dinero para pagar por productos de primera necesidad cada vez más caros.

El nuevo presidente del Ecuador, el banquero Guillermo Lasso. Deberá tomar una decisión que beneficie a la mayoría de ecuatorianos, a la mayoría de ciudadanos empobrecidos, sin trabajo y sin seguro de salud. El nuevo titular del gobierno ecuatoriano despierta opiniones diversas. Algunos creen que deberá mejorar el sistema de precios de los combustibles poniendo subsidio focalizado a los sectores del transporte para que los precios no suban y quitar el subsidio a ese sector de la población privilegiado que si tiene la posibilidad de pagar el precio internacional del combustible.

Otros opinan que seguirá la línea económica de su predecesor y el precio de los combustibles llegará al precio internacional como está previsto que ocurra en agosto de este año. Esto podría provocar con toda seguridad violentas manifestaciones. Esta situación es muy posible si consideramos la fuerte inversión económica en equipos antimotines para la policía en los últimos meses.

Por : Stone Limones

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Colombia hasta la victoria : Las violentas manifestaciones son condenadas por organismos de derechos humanos.

La policía defiende al gobierno colombiano a sangre y fuego en contra de sus conciudadanos. Los medios tradicionales callan y los alternativos denunciamos. La pandemia amenaza con agravarse sin embargo las políticas de Duque son más mortales.

El pueblo colombiano está manifestándose en medio de la pandemia de la covid-19, lo que quiere decir que el gobierno de Colombia es más peligroso que el virus. La crisis económica pretende ser resuelta imponiéndole más impuestos a la mayoría de colombianos, mayoría que ha sido la más golpeada por las consecuencias de la pandemia que va empeorando con más personas contagiadas, más personas desempleadas y encima con más impuestos.

La población clama paz, paz con justicia. Sin embargo, parece que han salido de una guerra para entrar en otra. Más de 50 años en conflictos armados. El país cafetero es el primer exportador de cocaína a pesar de que los EE.UU., abanderados de la lucha contra el narcotráfico, tienen la mayor cantidad de bases militares de Latinoamérica en Colombia. Es el país más desigual de la región con zonas extremadamente pobres sin acceso a derechos y servicios básicos, así como zonas ricas que logran un buen nivel de bienestar.

Circula en la opinión pública de la región el rechazo al comunismo o al socialismo, a evitar a toda costa el «fracaso venezolano». Sin embargo ¿por qué no se habla del fracaso del capitalismo? Una razón es que forma parte de una estrategia para desviar la atención de la opinión pública hacia un enemigo inexistente o falso y evitar así un debate sobre los problemas que son importantes.

Desde el comienzo del paro en Colombia varias organizaciones sociales, sindicales y medios alternativos de comunicación se han sumado y expresado su apoyo. En Ecuador, colombianos y ecuatorianos se han manifestado en la embajada de ese país en Quito exigiendo el cese de hostilidades hacia la población civil por parte de la policía de Colombia. En redes sociales se han difundido y expuesto los actos de lesa humanidad que han protagonizado las fuerzas armadas colombianas, también a través de ciber activistas que se autoproclamaron parte de la organización «anonymous», se ha visibilizado el terrorismo de estado que está siendo resistido solamente por la sensibilidad y solidaridad de los pueblos hermanos de Latinoamérica.

El gobierno de Colombia ante la presión social retiró el proyecto de reforma tributaria. Eso no significó que las manifestaciones terminen. Los problemas sociales son tan profundos que las manifestaciones pretenden ahora sacar del poder a Iván Duque que pertenece al partido Centro Democrático fundado por Álvaro Uribe en 2013. El presidente electo de Ecuador G. Lasso expresó en una entrevista que cree que la violencia en Colombia no es solo por la reforma tributaria de Duque, sino que se debe a la influencia de una amenaza externa. El presidente actual Lenin Moreno, directamente culpó al presidente de Venezuela Nicolás Maduro por la violencia de las manifestaciones. Los medios de comunicación tradicionales o hegemónicos repiten este mismo discurso. El periodista de TC Televisión Rafael Cuesta dijo en el Noticiero que los manifestantes actúan azuzados por  «profesionales».

El pueblo colombiano reclama paz con dignidad. Quieren vivir mejor, exigen vivir con seguridad, necesitan que la mayoría tenga acceso a derechos y servicios básicos. Por eso el apoyo al paro es amplio entre la ciudadanía. Aunque en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, los productos de primera necesidad, los servicios bancarios, los supermercados, los combustibles comienzan a ser escasos a causa de las movilizaciones.

Por: Stone Limones

Fotos : Revista Hekatombe

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[ARTÍCULO] La pandemia económica del gobierno en contra de los derechos de la población.

Tras la aprobación del proyecto económico denominado “Ley de apoyo humanitario” por la Asamblea, y las posteriores medidas económicas tomadas por el gobierno nacional el martes 19 de mayo en horas de la mañana, la indignación colectiva solo se agudizó.  Lo que solo refleja la fuerte y comprometida alianza entre el gobierno y los grandes sectores empresariales y los entes financieros del extranjero como el FMI.  Ambas medidas son un golpe fuerte para la clase trabajadora del país, la cual antes del estado de emergencia ya se encontraba en condiciones nada favorables, teniendo en cuenta que solo el 40% de la población económicamente activa contaba con un trabajo adecuado. Entre la una rebaja considerable de salarios, despidos masivos y una flexibilización laboral inminente, estos son los nuevos elementos que determinaran el escenario laboral donde el trabajador siempre tendrá las de perder.

La crisis sanitaria que tiene como eje central el virus del Covid-19, toma un giro total cuando se trata de los inmediatos efectos económicas especialmente en países como el Ecuador, cuya economía se encuentra supeditada a organismos internacionales como el FMI. Dicho organismo presiono tomar medidas económicas en las cuales se exigían el retiro de subsidios de los combustibles, así como también medidas que desemboquen en una flexibilización laboral, haciendo de lado los derechos de los trabajadores. Esto último se resume en que, los intereses del empleador estarán por encima de los derechos que han sido conseguidos históricamente por los trabajadores, a través de un “acuerdo muto” entre ambas partes para establecer las nuevas condiciones de trabajo. Una de las medidas que aspira a corto plazo a una precarización laboral, atentando en ese sentido contra los sectores más vulnerables de la población.

Sin embargo, dichas aspiraciones económicas no pudieron ser capitalizadas el año pasado como consecuencia del levantamiento popular de octubre, donde el gobierno no tuvo más opción que ceder. Ahora, y aprovechando la imposibilidad de movilización por estado de emergencia que implanta un confinamiento y aislamiento social, el gobierno está implementando de manera paulatina medidas que atentan en contra de la economía de la mayor parte de la población que se traducen en una primera instancia, en el cierre de empresas públicas, despidos y rebajas de sueldos en el sector público. De otro lado se tiene el tan anhelado recorte al gasto público. Con el cierre de empresas públicas y reducción de horas de trabajo y de salarios, con lo cual los trabajadores del sector público también ven vulnerados sus derechos. Incluso entre los funcionarios separados, se encuentran personal de la salud pública, lo cual llama la atención debido a que el mismo presidente anunció que dicho sector no sufriría ninguna medida.

Es así que, el descontento no se hizo esperar y comenzó de apoco a tomarse incluso las calles. Pero, a pesar de tener en vigencia el estado de emergencia, la extensión del estado de excepción, y sobre todo el riesgo de contraer un posible contagio de coronavirus, muchos sectores que se encuentran directamente afectados por las medidas del gobierno, se convocaron para expresar su descontento mediante diferentes protestas a lo largo del país. Trabajadores, médicos, profesores, estudiantes fueron los principales protagonistas de las movilizaciones que se llevaron a cabo la anterior semana y que parecen que continuaran ante un panorama con políticas que solo mantienen un ambiente lleno de incertidumbres.

Parece que todo lo referente al tema sanitario y el covid-19 han quedado de lado para la mayor parte de la población, y ahora el problema se centra en el aspecto económico y laboral. El estado de confinamiento ya no es suficiente impedimento para expresar el descontento, se puede decir incluso que el nivel de indignación colectiva es mayor que el pasado octubre, solamente que ahora se tiene un factor no menor que es la presencia del coronavirus, que en cierta medida condiciona a el número de manifestantes. A pesar del contexto condicionado por el coronavirus, existen varias convocatorias para manifestarse en las diferentes calles del país este lunes 25 de mayo, de la cual se espera que sea la mayor jornada de protestas en contra de las medidas gubernamentales.

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[PUBLICACIÓN ABIERTA] Texto | Contra el paquetazo de este Gobierno explotador y asesino, ¡Hagamos una nueva revuelta proletaria!.

Aporte anónimo recibido vía correo electrónico

CONTRA EL NUEVO PAQUETAZO

DE ESTE GOBIERNO EXPLOTADOR Y ASESINO,

¡HAGAMOS UNA NUEVA REVUELTA PROLETARIA!

El nuevo “paquetazo” del gobierno ya es un hecho en este país: reducción de los salarios y de la jornada de trabajo, despidos masivos, recorte del presupuesto para la educación y la salud, privatizaciones, y aumento del precio de la gasolina, por ende, de todos los productos de la canasta básica. Todo esto, en medio de la actual crisis sanitaria y económica. Por lo tanto, la gente de a pie que si no trabaja no come (la mayoría de la población) debería levantarse en contra de estas medidas tal como lo hizo en Octubre. Sí: deberíamos hacer una nueva revuelta, gente, porque estas medidas son peores que las de Octubre: nos precarizan y empobrecen aún más de lo que ya estamos, mientras los empresarios y sus políticos siguen acumulando más riqueza y poder a costa de nuestra explotación y dominación; es decir, a costa de robarnos, engañarnos y reprimirnos.

 

Es más, todo lo que ha hecho este gobierno empresarial, mafioso y asesino de Moreno-Sonnenholzner-Martínez-Roldán-Romo-Jarrín durante los últimos meses, aprovechándose de la pandemia y la cuarentena obligatoria, es mucho peor y condenable que lo que hizo en Octubre (miles de contagiados, muertos, presos y despedidos). Por eso mismo, en las últimas semanas y días, nuestra clase trabajadora (que incluye a los informales y los desempleados) ya reaccionó protestando en las calles, a pesar del coronavirus y la dictadura sanitaria impuesta por el Estado. Y lo más probable es que continúe protestando en los próximos días y semanas, como debe ser. Pero no se sabe hasta cuándo ni hasta dónde.

 

En caso de acontecer una nueva revuelta en este país, es posible que, así como en la Revuelta de Octubre del año pasado se luchó por la derogatoria del Decreto Ejecutivo 883, esta vez se luche por la derogatoria de los Decretos Ejecutivos 1053 y 1054. Todas las izquierdas de aquí, o la mayoría de ellas, estarán de acuerdo en ello. Sin embargo, esta vez no hay que conformarnos con migajas legales e institucionales, gente. Eso de por sí ya fue y ya sería una derrota, aunque parezca lo contrario. Es decir, no hay que conformarnos con luchar por la “inconstitucionalidad” de tales leyes ni fantasear con elecciones presidenciales y un “gobierno obrero, campesino, indígena y popular”, como lo hacen las organizaciones de la izquierda del Capital. Porque las leyes, las elecciones y las instituciones son armas del Estado de los ricos y poderosos contra nosotros los explotados y oprimidos. No se puede combatir y destruir este sistema en su mismo terreno y con sus propias armas. Eso es “darle más poder al Poder”. Por el contrario, hay que hacer real aquella consigna que se ha escuchado en las últimas protestas: “con la fuerza de los trabajadores, romper las leyes de los explotadores”; y romper todo su poder económico, político, militar, mediático e ideológico.

 

Las revueltas proletarias deben criticarse a sí mismas, aprender de sus propios errores, tensionar y superar sus propias contradicciones, para no quedar atrapadas en el terreno de la clase explotadora y dominante, sino para romper con el orden establecido y transformarse en la revolución social que hoy en día es más necesaria y urgente que nunca, dada la actual crisis total del sistema capitalista que está destruyendo a la humanidad y la naturaleza. La revolución social, no para poner en el poder a ningún partido político de izquierda, sino para defender y regenerar la Vida misma que hoy está en riesgo.

 

Claro que para lograr algo así hay que empezar luchando por unas demandas mínimas (de trabajo, salud, vivienda, educación, tiempo libre) y con un mínimo de autoorganización colectiva (de la bioseguridad, la alimentación, el transporte, la comunicación y la autodefensa). Pero también hay que ir más allá de esto: hay que superar los propios límites de la revuelta. Al fin y al cabo, la revolución es la generalización y radicalización de todas las reivindicaciones o necesidades de los explotados y oprimidos para dejar de serlo. Y la organización es la organización de las tareas que esta lucha de clases para abolir la sociedad de clases exige. En la cual, el apoyo mutuo y la solidaridad han sido, son y serán nuestras mejores armas.

 

Entonces, si salimos a protestar a las calles a pesar del riesgo de contagio, el toque de queda y la amenaza de represión legal por parte del gobierno, que no sólo sea por rabia, hambre, desesperación y con la Revuelta de Octubre en la memoria (lo cual es totalmente legítimo y valioso). Salgamos a protestar a las calles con algunas ideas claras y autocríticas, gente: no luchemos por esas migajas democráticas del Estado de los ricos y poderosos llamadas “derechos”, ni tampoco como rebaños de ningún partido ni sindicato de izquierda que diga ser nuestro “líder y salvador”. Luchemos con cabeza y mano propias como los nadies que lo queremos todo. Porque los nadies, es decir los proletarios y las proletarias, hemos producido todo lo que existe y, por lo tanto, podemos destruirlo todo (las ruinas no nos dan miedo) y podemos crear algo totalmente nuevo y mejor que lo destruido, por y para nosotros mismos, sin necesidad de jefes, representantes ni intermediarios.

 

Todo esto, no es una cuestión de ideología política; es una cuestión de vida o muerte en estos tiempos de crisis económica, sanitaria, ecológica y civilizatoria. Tarde o temprano, hasta los “apolíticos” y “neutrales” que se creen “clase media” saldrán a protestar a las calles por esta razón. Todo lo dicho aquí, además, aplica no sólo para Ecuador y para la coyuntura local que se está abriendo, sino para todo el mundo (desde Chile hasta China) y para toda esta época. Por lo cual, hacemos un llamado a desatar la revuelta proletaria sin vuelta atrás aquí y en todas partes.

 

¡ABAJO EL PAQUETAZO, EL GOBIERNO, EL CAPITAL Y EL ESTADO!

¡NO LUCHEMOS POR MIGAJAS NI PACTOS!

¡LUCHEMOS SIN JEFES, REPRESENTANTES NI INTERMEDIARIOS!

¡CONTRA LA EXPLOTACIÓN Y LA MUERTE, VAMOS HACIA LA VIDA!

¡LA REVOLUCIÓN ES LA VIDA!

 

Unos proletarios cabreados de la región ecuatoriana

por la revolución comunista y anárquica mundial

Quito, 25 de mayo de 2020

 

 

 

 

CONTRA EL NUEVO PAQUETAZO (Final)

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Opinión Transporte

Servicio de transporte en el DM-Q : ¿es un bien realmente público o hay centralización de los recursos para la ciudad?

Servicio de transporte en el DMQ (Distrito Metropolitano de Quito) : ¿es un bien realmente  público o  hay centralización de los recursos para la ciudad?

#opinión

Que puede ser más desalentador que la propia rutina? Pues indudablemente que la rutina este llena de incomodidades propias del malestar ofertadas o por el hacinamiento como característica propia de las ciudades grandes o “desarrolladas”.

Tenemos todo un sistema económico que es funcional a los vehículos motorizados … vías, carreteras y avenidas, por tanto pueblos , ciudades y territorios son denominados por la capacidad de acceso motorizado hacia ellos.

La vialidad es un tema de trascendental importancia en la organización social contemporánea, en el distrito metropolitano de Quito hay lugares cuya viabilidad o acceso está limitado de muchas maneras, las poblaciones que se ubican al noroccidente de la capital ecuatoriana tienen una vialidad deplorable , además de tener escasos servicios de transporte publico, asentamientos como el de Pacto e Infalible están aislados en algunos términos.

Estas ciudades pequeñas al pertenecer al distrito Metropolitano de Quito , ven el ingreso de fondos para mejoras comunitarias por el mismo hecho de que el presupuesto zonal se subdivide y se comparte con Zonas urbanas de altas necesidades , como los mismos barrios poblados de la ciudad.

Hoy en día vemos gastos gigantes en servicios de transporte centralizados en la ciudad, el metro de Quito es la prueba de esto, las inversiones son focalizadas en los centros urbanos mientras espacios agroecológicos son olvidados, no es justo que sólo con la excusa de un asentamiento minero o extractivista se lleve supuesto “desarrollo” a las comunidades, no es posible que centralicemos recursos que nos pertenecen a todos.

Foto: El Universo